El 4 y 5 de octubre vuelve el Festival Tranza, el encuentro federal de gráfica que reúne a artistas feriantes de todo el país bajo una misma apuesta: crear, compartir y resistir desde lo visual.
Hablamos con su equipo organizador, que este año propone volver a las bases a través de afiches, fanzines y remeras para seguir construyendo un espacio de encuentro, activismo y creación colectiva.

Desde 2017, la ciudad de La Plata es sede del Festival Tranza: un encuentro que rompe moldes y apuesta por una mirada federal del arte gráfico. Un espacio donde confluyen proyectos de distintas geografías y estilos, y donde lo independiente encuentra comunidad.
La idea nació del camino recorrido por sus organizadores, luego de viajar, participar en ferias a lo largo del país y experimentar en carne propia lo que significa ser un artista migrante. Esa vivencia sembró el germen de un festival que, desde sus inicios, decidió correr el eje y amplificar las voces del margen.
A lo largo de nueve ediciones, Tranza consolidó una identidad potente: desarmar el centro para abrazar lo diverso, lo descentralizado y lo colectivo.
¿Qué diferencia a Tranza Festival de otras propuestas vinculadas a la gráfica? ¿Cómo podrían definirla?
Tranza tiene muchos festivales hermanos. Por suerte, están sucediendo varios encuentros de gráfica en diversas provincias del país. Lo que diferencia a Tranza de otros festivales, es que logra aunar muchos proyectos de diversos orígenes y estilos, por lo que varias comunidades se sienten parte de él. Y esto sucede en una ciudad (La Plata), que es espacio de efervescencia de diversos campos artísticos, nutrido constantemente por el recambio de estudiantes.
Sentimos también que Tranza llegó en una época en la que la gráfica estaba muy activa, había muchas ferias en eventos, pero quizás no terminaba de reunirse en un solo lugar. Eran como pequeños focos. Nuestro festival, sin darse cuenta, logró juntar en un mismo tiempo y espacio lo que ya estaba sucediendo en simultáneo, de manera más atomizada.
Otra cosa que creemos que prendió muy rápidamente de nuestra identidad, fue que nos planteamos desde el minuto uno como federales. Fue una mezcla de deseo, proyección y postura política. Todxs conocíamos feriantes por haber viajado a otras ferias, o por haber feriado estando de viaje, entonces entendimos desde el principio que lxs feriantxs son migrantes, y que nuestro evento no podía reducirse al circuito La Plata- Capital, que eso era negar toda la movida gráfica que existe en nuestro territorio y negar a su vez el espíritu de una feria.
Entonces, al plantearnos federales desde un principio quedó clara nuestra postura de ser abiertxs a gente de todos lados. De invitar. Y además tratamos de llevarlo a la práctica efectiva organizando, por ejemplo, una red de alojamiento gratuito y solidario para quienes vienen de otros lugares. O también teniendo como criterio de selección darle prioridad a proyectos de otras ciudades y provincias, para que lo federal no quede solo en el relato.
Por todas estas cosas nuestro festival es un espacio de encuentro de personas muy variadas, tanto en el colectivo de feriantes como en el público, y eso nos encanta.
VOLVER A LAS BASES
A diferencia de años anteriores, la edición 2025 de Tranza se muda a un club de barrio: el Club Aconcagua de La Plata, un espacio que apuesta a recuperar el pulso cultural relegado en los últimos años por la prioridad del deporte.
Este movimiento no es casual: es un gesto urgente para reconectar con la comunidad, abrir las puertas a los vecinos y apostar a reconstruir un tejido social que hoy está fragmentado.
Además del lema “volver a las bases”, eligieron un club barrial para esta edición.
Sí, existieron ciertos factores que nos obligaron a salir a buscar nuevo espacio para el evento de este año. Y un poco desilusionadxs por la dificultad de conseguir espacios techados amplios en esta ciudad, se nos ocurrió pensar en los clubes de barrio y, mediante un contacto que es parte del grupo de vecinos, llegamos al Club Aconcagua. Nos interesaba alquilarle el espacio a alguien que lo necesitara y no que facturara con nuestra necesidad.
Pensamos en una relación simbiótica: necesitábamos un espacio físico y quienes tenían el espacio necesitaban recursos para seguir manteniéndolo. Nos pareció que cerraba por todos lados para ambos. Recordamos lo duro que la pasaron los clubes con los tarifazos del gobierno de Macri, luego con la pandemia y ahora con la crisis económica profundizada por este gobierno. Nos interesaba aportar a un espacio así, aunque fuera relajando ciertas comodidades.
En época de crisis social, y siendo Tranza un evento que busca generar encuentros, un club de barrio nos pareció el escenario perfecto, es el espacio que resiste como comunidad vecinal organizada en un contexto donde no sabemos quiénes viven en nuestra propia cuadra. Desde el Club Aconcagua son conscientes del rol que tienen como nexo con lxs vecinos, que quizás no tienen contacto con nada de la cultura local.
Y con esta idea de «volver a las bases» también quisimos organizar un evento autogestionado en un espacio autogestionado. Nos recuerda a nuestros inicios en el Centro de Estudiantes de Santa Cruz, donde proyectamos en conjunto con los responsables del espacio, un grupo de estudiantes que cuidaban y gestionaban un salón en su momento cedido por su provincia.
¿Qué expectativas tienen del evento, después de haberlo realizado en el Pasaje Dardo Rocha?
Luego de hacerlo en el Pasaje Dardo Rocha, que fue la feria más grande que hicimos hasta ahora, nos preguntamos si queríamos seguir creciendo en cantidad de feriantes, si esa era nuestra meta. La respuesta unánime del grupo fue que no nos interesa crecer en cantidad, sino mantener la calidad del encuentro. Si bien nos encantó haber podido recibir tantos feriantes el año pasado, no queríamos hacer una feria que agobie por lo interminable, temiendo que se perdiera la idea de intercambio y encuentro que es Tranza. Hay un disfrute en permanecer en un espacio de encuentro con otras personas, por lo que no queríamos un festival que expulse buscando ser monumental. Ahí fue cuando decidimos volver a las bases, que también implica volver a ciertas incomodidades, pero de manera cercana y personalizada.
Las expectativas son las mismas de siempre pero esta vez con más urgencia. Sostener y nutrir espacios de resistencia, alternativos. Apostar a espacios más chicos, más cercanos en épocas de crisis económica y de agotamiento generalizado.
Estimular la compra y venta de producción autogestiva, logrando que los proyectos que participen de esta edición puedan estar satisfechos con lo que se llevan a cambio de lo que hicieron con tanta motivación e ilusión. Generar un espacio donde se charle sobre la gráfica, se intercambien datos, anécdotas, instagrams, donde lxs feriantes viajerxs terminen contentxs de haber venido hasta acá, y con nuevxs amigxs de feria.

¿Cuántos proyectos se anotaron? Cuál fue el criterio de selección y cuántos van a participar?
Los criterios de selección son varios. Solemos dar prioridad a los proyectos que no sean de la región La Plata-CABA, y a los proyectos colectivos. Consideramos la presencia del lenguaje gráfico como central en el proyecto. Por ejemplo, muchas propuestas que llegan nos parecen increíbles, pero quizás concebidas o planteadas desde un lenguaje más vinculado a la pintura o el dibujo y que lo gráfico esté meramente en la reproducción de esa imagen final.
Muchas veces nos da pena tener que decirles que no a proyectos que están buenísimos, pero sentimos que son más para una feria de ilustración, o de cerámica, o de arte, porque lo gráfico queda en un segundo plano. Otro criterio es la propuesta del proyecto, por ejemplo si tiene una línea o concepto central más que piezas aisladas separadas; también la particularidad de la propuesta donde el feriante no sea un mero impresor de lo que anda dando vueltas por las redes;, y si se trata de un proyecto que busca visibilizar luchas políticas de comunidades marginadas.
Finalmente, nos interesa como criterio general que pueda haber un poco de todas las ramas de la gráfica, dejando de lado nuestro gusto y pensando en representar lo más que se pueda a todas las comunidades que hacen al campo de la gráfica local hoy.
Este año la locación que vamos a utilizar es más pequeña que las que veníamos habitando en las últimas ediciones. Fue muy doloroso porque tuvimos que rechazar muchos proyectos que admiramos, porque realmente no entraban más que un cuarto de lo que recibimos. Se anotaron alrededor de 450 proyectos y pudimos seleccionar sólo a 110. Así que fue una selección muy dolorosa, como nunca antes.


EL POGO DE LA GRÁFICA
Además de convocar a proyectos de todo el país y sumar talleres arancelados, Tranza también editó una revista en papel bajo el nombre de Pogo, un registro físico donde circulan testimonios sobre la gráfica contemporánea pero que también funciona como bitácora de una propuesta que genera y celebra el encuentro como resistencia en plena era hiperdigital.
¿Cuál es la acción más valiosa que tiene al papel impreso como protagonista en plena era digital?
Pogo nace con la intención de bajar a papel todo lo que se charla cuando nos cruzamos con otras personas manijas de la gráfica. Tratar de rescatar todo ese conocimiento que se comparte libremente entre mesas de ferias. Y con cierta “curaduría”: cada número tiene una temática en particular que reúne voces de diferentes procedencias.
Creemos que la acción más valiosa que tiene el impreso es el poder revisitar una nota o algo leído en el pasado. Estamos acostumbradxs al contenido fragmentado y fugaz, que cuando queremos volver a leerlo quizás no lo encontramos.
El papel tiene el poder de ser compartido también, una revista es algo que se puede llevar y leer en un espacio de producción como es una clase o un taller. Pero resaltamos sobre todo esto de no perder un contenido que resulte de interés, que no quede olvidado no bien se terminó de leer, sino que podés reencontrarlo sin querer al ojear tu biblioteca, o buscarlo conscientemente sabiendo dónde va a estar. A diferencia de lo virtual, lo impreso envejece bien porque sigue estando a mano cuando se lo necesita.
En este sentido, creemos que la acción más valiosa del papel impreso es la de su función de archivo. En el caso de Pogo, no sólo es archivo nuestro, de la historia de Tranza y quienes lo integramos, sino también archivo de una comunidad amplia, que va más allá de nuestra ciudad y de la gráfica misma.
En plena era digital, donde todo parece volátil y efímero, el Festival Tranza demuestra que lo hecho a mano sigue siendo insustituible.
Entre afiches, papeles, fanzines y tintas, Tranza 2025 apuesta al poder de lo manual como un acto de resistencia y esperanza. Un gesto colectivo que reafirma que, aunque la tecnología avance, nunca podrá reemplazar la profundidad ni el alma de lo auténtico.

El Festival Tranza se realizará el sábado 4 y domingo 5 de octubre en el Club Aconcagua de La Plata, ubicado en calle 69 entre 4 y 5.
