Sala Salvia. Foto Ariana Varela
Conocé a Sala Salvia, la banda que generó el espacio para una nueva generación de pelilargos.

En Miramar, el mundo del rock habla de Sala Salvia: una banda que dejó de ser promesa y trajo aire a una escena local que pide reinventarse tras el cierre de Ramón Bar.

“El Pastel” es el nombre de su EP presentación lanzado hace menos de un año, pero también el de un ciclo de recitales que funciona como contención, descarga y encuentro para una nueva generación de pelilargos.

Un espacio creado por la necesidad, con la puerta abierta para todxs y donde, dicen, también volvió el pogo.

Detrás de la terminal de micros de Miramar esperaban los Sala Salvia, el trío rock, que con apenas un EP en su haber y varios shows locales, empezó a dejar huella. En solo dos años sumaron seguidores que bailan sus canciones y forman parte de una microcomunidad artística.

Santi Ipha en batería, “Berto” Bruno en bajo, y Gigo Facundo Rey en guitarra y voz responden a un presente que les sonríe después de decidir ir más allá frente a la falta de espacios para tocar: generar su propio ciclo en un club de barrio.

La energía de sus canciones también se traslada a esos encuentros en vivo, algo que se viene gestando hace meses y que muchos no creían posible. 

¿Cómo toman el reconocimiento de sus pares en Miramar, incluso de aquellos que hace años vienen batallando en la actividad musical?

Gigo Facundo Rey: Creo que primero es porque hace mucho que no surgen proyectos nuevos, y cae el ojo en la novedad. De todos modos, no teníamos idea que existe esa especie de reconocimiento. Creo que viene por ahí. En el momento que empezamos decidimos empezar y no parar porque detenerse hoy ya es perder. El ser activos, estar nuevamente tratando de hacer algo en un momento donde quizás hay cierta quietud, querer activar a los pibes- que son los que empezaron a salir y a hacer bochinche-, hizo que se generara interacción con otras personas que compartían lo mismo.

Santi Ipha: Hay una nueva generación de pelilargos. Cuando yo tenía 18, pelo largo y campera de cuero, no me cruzaba con nadie así. De pronto, en los eventos que hacemos, aparecen seis pibes con el pelo largo, chicas que invitan a amigos de otros lados. Y eso, sumado a que generamos un espacio para el resto de las bandas de Miramar, que siempre miraban hacia Mar del Plata, empezó a mover algo.

El Berto Bruno: También hay un grupo de adolescentes rockeros que resurgieron con una estética muy ochentera, y creo que justo encajamos ahí por nuestro estilo de música

Santi Ipha: Quizás nuestra música no es lo más cercano a lo que escuchan pero es lo que hay. Van y poguean lo que hay, se genera eso. Es una movida para los que vienen, para los nuevos, y si mañana no estamos que sigan ellos. Si no hay un lugar para hacerlo, hay que alquilar un espacio, sonido y tocar, no queda otra.

Gigo Facundo Rey: Otra cosa importante es que la mayoría empieza a hacer música porque antes vio a alguien hacerlo y eso los cebó. Recuerdo un festival en la escuela: un pibe se colgó una guitarra prestada, afinó, corrió y saltó al escenario. Yo pensé: “quiero ser como ese tipo”. Hoy tengo la edad de ese tipo, y está bueno que haya alguien en quien reflejarse y decir: “se puede hacer”.

Santi Ipha: También está lo terrenal de la relación, porque hay algunos que son más punkys, otros más metaleros, pero hay un consenso: esto es lo que hay y vamos a bancarlo.

El Berto Bruno: Hay gente metalera que hace pogo con un tema post punk. Se nuclean todos y la pasan bien. 

ROCK A LA CARTA

En solo dos años, Sala Salvia creó una microcomunidad: gente que los sigue a donde vayan a tocar, transformando cada encuentro en un ritual. Así se consolidaron como una de las bandas emergentes de Miramar, con riffs poderosos, ritmos grooveros y shows marcados por la euforia y el frenesí.

“Camión Cisterna”, la canción que abre su EP El Pastel, es la que desata el pogo de sus seguidores: los nuevos y las nuevas rockeras pelilargos.

“El Pastel” también es el nombre del ciclo de recitales que realizan en el Club Atlético Miramar. ¿Qué buscan más allá de tocar y mantener una agenda activa?

Santi Ipha: Miramar es ciudad en verano y pueblo en invierno, y lo del pastel fue como decir: “chicos, estamos ensayando hace meses, cerró Ramón, si no hacemos esto, no vamos a tocar”. A mi no me va tocar para gente que está comiendo en un bar, por eso fue la idea de generar un espacio y combinarlo también con bandas de Mar del Plata. 

Gigo Facundo Rey: Si no teníamos un lugar para tocar, no quedaba otra que hacerlo, no nos íbamos a quedar de brazos cruzados esperando que algo suceda. Para mí fue más por necesidad que por reflejo de otras experiencias. Nosotros debutamos en Ramón Bar sabiendo que pronto cerraba, entonces lo único que nos quedaba era actuar. 

CRISOL MUSICAL

Viniendo cada uno de distintas experiencias, siento que dejaron que el crisol musical sea parte de su identidad. ¿Sucedió de manera natural, o hubo estilos en los que prefirieron no incurrir artísticamente?

Santi Ipha: La base es el rock y partiendo de eso que venga lo que venga. A veces llevo una idea que tiene que ver con algo en lo que estoy cebado en el momento pero también creo en lo que hacen ellos, y si se les ocurre algo que poco tiene que ver con lo que propuse, generalmente me termina gustando. Es la parte de un gran rompecabezas. 

El Berto Bruno: Le metemos mano los tres a una idea, y no es que el bajo va por acá y la batería por allá. Los tres volcamos ideas, decidimos, nos ponemos de acuerdo hasta que sale.

Gigo Facundo Rey: Hay temas que incluso no tocamos hace más de un año, que me deambulan aún en la cabeza, y pienso que algún día se hará algo con eso. Nos interesa el rock pero hacemos lo que se nos canta.

Sala Salvia logró reunir tres historias musicales y darle vida a un nuevo grupo. Foto: Ariana Varela.

¿QUÉ ESCUCHA SALA SALVIA?

Si alguien trata de entender la música de Sala Salvia, conviene conocer los gustos personales e influencias de cada integrante a la hora de tocar.

Santi Ipha: “Venimos de palos rockeros diferentes. Yo soy más del lado ochentoso del pop y lo electrónico, y me gusta lo melódico de los 70. 

El Berto Bruno: “Yo vengo más del metal, el nuestro como V8, Almafuerte, pero también me gusta el pop de los 80”.

Gigo Facundo Rey: “Yo soy del rock yankee de los 90 en adelante, le fallé a mi país… (risas). Hay una banda que me influenció un montón a principios de la pandemia cuando estaba buscando música que no conocía para dejarla de fondo y estudiar que son los Psychedelic Porn Crumpets. Al final no estudié nada y escuché varios discos. De todos modos, mi influencia principal es Gustavo Cerati”.

EL NUEVO ROCK POST PANDEMIA

Gigo Facundo Rey: Después de empezar a tocar, empecé a escuchar más música underground, por ejemplo de Mar del Plata, y pude hilar con nuestro sonido, aunque fue después de arrancar.

Santi Ipha: Comparándonos con Mar del Plata porque es lo más cercano, viendo los shows que se generan y el vínculo que hay con Buenos Aires, en las primeras fechas nos sentimos un poco solos, pero después cuando empezamos a compartir con más bandas encontramos más puntos en común. 

ROCK DE CONTRASTE

Para la Real Academia Española, el segundo significado de la palabra contraste significa “oposición, contraposición o diferencia notable que existe entre personas o cosas”. Una definición que le cae perfecto a Sala Salvia dentro de la comunidad rockera de Miramar. 

Santi Ipha: Tenemos pasajes oscuros pero de repente subimos tres escalones hacia la alegría, o algunos cortes medios breakdowns.

El Berto Bruno: Por eso cuando nos preguntan qué hacemos es un rock difícil de clasificar.

Santi Ipha: Rock alternativo es medio prohibido decirlo pero es un poco por ahí.

Gigo Facundo Rey: Si hay algo que tienen en común todas nuestras canciones es el contraste. Si todo está arriba no te das cuenta, entonces en algún momento hay que bajar. Hacemos rock de contraste

Santi Ipha: Somos honestos también con nosotros cuando por ejemplo tiramos una idea progresiva o demasiado pretenciosa. Ahí bajamos a tierra y decimos no, pero dentro de eso y conociendo nuestras limitaciones, tiramos algunas ideas. Asomamos a lo progresivo

Gigo Facundo Rey: Nos gusta la música progresiva pero no somos capaces de hacerla, somos honestos.

Sala Salvia en la sala de ensayo del barrio Copacabana. Foto: Ariana Varela.

SALA SALVIA Y LA MÚSICA QUE SE VE

Gigo Facundo Rey: La posta fue que íbamos a sacar un tema, después pensamos: ¿por qué no dos? Y así hasta el cuarto. Hoy siento que podríamos haberlo organizado mejor. Lejos de buscar la perfección, nos saltamos algunos pasos para lanzarlo.

Santi Ipha: El EP también funcionó para poder trabajar un álbum tranquilos, pero dejando algo para escuchar y que la gente tenga una referencia.

El Berto Bruno: Lo que pasó nos sirvió como experiencia de banda. Ya sabemos que cuando encaremos el disco vamos a tener que trabajar más y ser pacientes. Hay cosas que grabé en el EP que las haría de nuevo, son detalles para mí. Para afuera parece buenísimo, pero me suma experiencia. También está bueno que el EP haya salido así.

Santi Ipha: Hoy sentimos eso con el EP por las pretensiones que tenemos para el disco.

Gigo Facundo Rey: Y además, desde aquel lanzamiento hasta hoy, hemos subido un escalón. Estamos mejor como músicos, con el oído más afinado, hubo evolución

Son una banda que deja que las cosas fluyan de manera natural y tratan que todo sea a su tiempo. ¿Cómo se llevan con la inmediatez y las formas en que se difunde una obra?

Santi Ipha: Yo soy re insoportable con todo lo que sucede a través de nuestra cuenta de instagram. Cuando íbamos armando la idea del EP y del ciclo, veía como las bandas de Mar del Plata le daban un cuidado a sus fotos, había una cuestión con mostrar el pogo. Me di cuenta que todo tiene que estar más cuidado: un flyer tiene que ser algo que puedas pegarlo en tu pieza como un poster

El Berto Bruno: Aprendí mucho con ellos y el tema de las redes sociales. Me di cuenta que instagram para esto es como una carta de presentación.

Santi Ipha: Si encarás un proyecto de esa manera, tenes que darle bola. Muchas veces pasa que la gente no llega a tu música si ve una cuenta de instagram horrible, descuidada

Gigo Facundo Rey: Estamos en la era de la instantaneidad, donde la música se ve

Después de «El Pastel», Sala Salvia ya transita el camino hacia su primer LP. Foto: Ariana Varela.

ENSAYO, PRODUCCIÓN Y FUTURO

Para lograr lo que alcanzaron en tan poco tiempo, la banda ensaya dos veces por semana entre cinco y seis horas. De ese trabajo, surgieron las canciones del EP, las que formarán parte del ansiado disco, y otras que parecen destinadas a una tercera producción. 

“Todos los temas del disco ya los tenemos cargados en nuestro celular” sostiene Gigo, y agrega: “Nuestro objetivo es empezar a grabar y que salga este año”. 

EL ROCK DESPUÉS DE RAMÓN BAR

Volviendo siempre al concepto de comunidad, Sala Salvia sostiene que con El Pastel “hay un lugar disponible para todos los que estén ensayando y armando canciones. No creamos esto solo para tocar nosotros, es para todos. Entre nosotros, invitando a la gente, ya podemos decir que hay un espacio para tocar”.

La propuesta no pasó desapercibida: ya recibieron mensajes de bandas de Mar del Plata interesadas en participar de las fechas del ciclo, demostrando que la iniciativa de la banda trasciende la ciudad y alimenta una nueva escena regional.

Escuchá a SALA SALVIA en Spotify

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