Mariano Escalante inauguró la primera sala de ensayo profesional de Miramar a partir de una necesidad personal, pero también de una inquietud colectiva: desde hace tiempo, muchos músicos viajan a Mar del Plata en busca de un espacio cómodo donde desarrollar su arte.
Con esta iniciativa, Escalante se convierte más en facilitador que en intérprete. Su objetivo es que Linda Vista Social Club sea un nexo entre los músicos de la zona que aún no han encontrado colegas con quienes conectarse y compartir experiencias.
“Una suerte de Tinder musical” que funcione como una base de datos orgánica y que aporte a la comunidad musical local.
La historia que une a Mariano Escalante con la música nació en 1989 en Ramos Mejía, cuando sus amigos más grandes lo invitaron a tocar el bajo en la banda del barrio sin saber lo que tocaba. “Me colgaron un bajo porque en ese momento no tenía ninguna habilidad musical” sostiene en diálogo con Revista Paratextos, a pocos días de haber inaugurado la sala.
Entrada la década de los 90, la curiosidad lo hizo escuchar otros sonidos y cuando conoció Mano Negra empezó a abrir más la cabeza hacia otros géneros. Fue allí donde también descubrió que lo que había empezado a tocar de chico era punk rock.
A propósito de sus orígenes, agrega que “el gen punk está en todo lo que hago”, incluso en su banda actual Prekarios, quienes mezclan rap con funk pero donde la “actitud punk” siempre está presente.
A Mano Negra también se le agregó Sumo desde lo local, Ramones, y The Clash, el grupo británico que le incorporó “la cuota social” a lo que hacía. Hoy a Mariano, algunos amigos lo definen como el “Funky punk”, los ritmos con los que más cómodo se siente tocar y de los que más disfruta al escuchar.
A los 14 años se fue de la casa de sus padres, por eso de muy chico forjó un espíritu de supervivencia que lo sigue acompañando. Siempre fue “haciendo sin saber por una cuestión de necesidad”.
Entre la subsistencia y la aventura, la vida lo llevó junto a su compañera a residir en El Calafate, donde estuvieron desde el 2003 hasta el 2021, año en el que migraron hacia Miramar. Allí, en tierras patagónicas fue parte de la experiencia Linda Vista Records, la sala de ensayo que lleva el nombre del barrio obrero, y que luego se transformó en un estudio de grabación, centro cultural y servicio de streaming.
UN ESQUEJE CULTURAL PATAGÓNICO EN MIRAMAR
“Linda Vista es una sala que existe en El Calafate que la fundó mi amigo Franco Behrens, a quien ayudé en su momento aportándole equipos. Fue el lugar donde nacieron bandas de la zona y donde compartimos la pasión por la música” afirma Mariano.
Al momento de contarle la idea de la sala a su amigo, éste no dudó en que lleve el mismo nombre: los sigue uniendo el amor por la música y por crear espacios donde se forje comunidad. Para este nuevo lanzamiento en la costa atlántica, sostiene que se conforma con que sea una sala y se puedan formar nuevas bandas. Sin embargo, cree que el espacio puede ser el nexo entre los músicos que pretenden formar grupos pero que aún no conectaron con otros pares. Una especie de “Tinder Musical” con una base de datos de artistas locales.
“Empecé a encontrar un montón de gente que hace música pero que no tiene banda, hay un montón de músicos sueltos, hay pibes con ganas de hacer rock, rap, reggae, con ganas de hacer trap”, agrega Mariano, a quien también se le ocurrió poder alquilar un bajo o una guitarra “porque a veces hay músicos que no tienen instrumentos, a mí me ha pasado. Estuve años sin instrumento porque lo tuve que vender y seguía tocando de vez en cuando”.
La visión de Escalante ya tiene esbozos de un futuro que le gustaría compartir con las nuevas generaciones que hacen música, y que como él, también pueden encontrar dificultades para desarrollarse en su área.
“Lo que me apasiona es el semillero, darle las posibilidades que yo no tuve. Hasta el 2006 yo toqué siempre con un amplificador prestado, y no conocí a todas las personas que me lo prestaron para que tocara. Entonces yo me tengo que convertir en ese NN que le preste el equipo de bajo a las nuevas generaciones o a quien lo necesite” exclama.
En paralelo al pensamiento de Mariano, hay una realidad que también condiciona a los músicos de Miramar a la hora de encontrar un lugar para ensayar: cada vez son menos los garajes que puedan ser utilizados como tal. La necesidad de vivir y de alquilar para generar ingresos hizo que esos espacios hoy se conviertan en monoambientes o departamentos. En este marco, muchos artistas viajan hacia Mar del Plata buscando salas de ensayo.
“Es un rubro en el que no te vas a llenar de plata pero sí de satisfacción. Linda Vista nace por una necesidad tanto personal como colectiva. Tengo muchos amigos que no tienen dónde ensayar. Es aportar un granito de arena”, afirma con satisfacción.

LA ESCENA LOCAL Y EL RECUERDO DE “RAMÓN BAR”
Ya no es novedad que en Miramar escasean los espacios para tocar en vivo, por eso siempre está el recuerdo latente de Ramón Bar, el edificio que frente al muelle dio lugar a bandas locales y nacionales; y que por diferentes motivos tuvo que cerrar sus puertas en el verano de 2025.
“Cuando llegué a Miramar, estaba Ramón Bar. El tema es que la movida nocturna no depende solo de los lugares, también depende del público”, sostiene Mariano, quien además agrega que “hay muchos músicos y poco público”; y que también entiende que esa deserción puede darse por desinterés pero también por no disponer del dinero para salir, pagar una entrada y que además haya resto para poder tomar o comer algo en el lugar.
Sin embargo, mantiene la esperanza de un revivir del lugar. “Creo que a la larga Ramón Bar va a volver, pero hay que revalorizarlo. Creo que hubo mucha gente que no lo valoró. Cuando llegué dije: acá tienen un Cemento, con mejores condiciones que otros lugares existentes en Mar del Plata, por ejemplo, además de la onda que tenían los chicos que lo manejaban”. “Ramón era un Social Club de los músicos de acá”, agrega.

LINDA VISTA: EL CLUB DE TODXS
Mariano suena tan seguro en cada palabra que dice como en las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida; y así como abrió un comercio durante la pandemia, también es consciente de que no es el mejor momento del país para embarcarse en un proyecto como éste. Sin embargo, en esta oportunidad primó el deseo y el sueño de poder gestionar comercialmente algo que tenga que ver con lo que más le gusta: la música.
“El esfuerzo va a traer sus frutos porque en el medio está el arte” agrega reforzando la idea.
Así como Linda Vista Social Club surgió de una necesidad personal, hoy se ha convertido en un espacio que involucra a toda la comunidad de músicxs de Miramar. Esa participación quedó patente en la ayuda desinteresada para colocar los paneles acústicos, después de que invirtiera una suma importante para insonorizar el lugar y “no molestar a los vecinos”.
“Hubo mucha buena energía, mucha gente ayudando. Estaba latente la necesidad de que existiera una sala”, recuerda Escalante.
Ubicada en el barrio San Martín, la nueva sala de ensayo busca formar y fortalecer una red de músicxs con sentido de pertenencia y trabajo colectivo, un espacio pensado para que la música crezca y conecte a quienes la hacen posible.
Entre cables, acordes y melodías, Linda Vista Social Club ya comenzó a rodar, porque está claro que no es solo una sala de ensayo: es un hogar para la creatividad, un punto de encuentro y un lugar donde la música sigue siendo el camino.
Horarios de Linda Vista Social Club en Miramar
Lunes a viernes de 14 a 22 horas
Sábados de 10 a 22 horas
Calle 25 N° 2039, entre 40 y 42
Contacto: @lindavista.miramar
