A base de una agenda cargada de shows y lanzamientos digitales, Mosaico se presenta como una de las propuestas más atractivas y personales de la escena del rock independiente.
Luego de editar “Implosion”, charlamos con su vocalista Francisco Panchito Gomez sobre cómo es estar al frente de los escenarios y asumir el rol de portavoz emocional; y con el productor Gregorio Alejandro Martínez, quien desde el minuto cero ayudó a edificar la primera identidad del grupo.
Con el post hardcore, emo y rock alternativo como punta de lanza, el grupo se abre camino entre la urgencia por decir y el cuidado de las palabras, creando un discurso musical que combina fuerza y sensibilidad.

Tras su álbum debut Interior (2023) y los singles “Respirar” y “Lo mismo esta vez”, Mosaico regresa con Implosión, un EP de cuatro canciones que condensa una tensión emocional latente. El trabajo propone un viaje hacia adentro, entre atmósferas contenidas, estallidos controlados y una lírica profundamente introspectiva.
Fiel a su identidad, la banda se mueve entre influencias que van del emo noventero y el post-hardcore melódico al post-rock ambiental y el indie alternativo, logrando una propuesta singular dentro de la escena del rock independiente. En sus shows en vivo, esa energía contenida se libera en un desborde genuino, donde la conexión con el público se vuelve parte esencial del mensaje.
Desde sus inicios, Mosaico viene trabajando de la mano del productor Gregorio Alejandro “Goyo” Martínez, bajista de Los Brujos y de Francisco Bochatón, quien actúa como un integrante más del grupo, puliendo cada detalle hasta encontrar el brillo natural de su sonido.
En el corazón de esta microcomunidad musical aparece la voz de Francisco “Panchito” Gómez, ex bajista de Neokira, que hoy asume el desafío de ponerse al frente del escenario y convertirse en portavoz emocional de la banda.
VOCES QUE IMPLOSIONAN
Dejaste de tocar el bajo en Neokira, y ahora estás al frente del escenario. ¿Cómo te sentís siendo no solo la voz sino también la cara del grupo en vivo?
Me siento en un desafío constante. En proceso de mejorar todo el tiempo. A partir de Mosaico, comencé clases de canto, con el ideal de aportar más a la banda, perfeccionándome como vocalista y artista. Ser el portavoz arriba del escenario conlleva muchísima responsabilidad, afecto y energía. Siento que es algo de lo cual siempre estoy pendiente y trato de que mis compañerxs de banda también sumen, con sus palabras, su mensaje, su alegría.
Tanto arriba como debajo del escenario tratamos de desarrollar mucho compañerismo entre nosotrxs y con las personas que nos rodean, y que apoyan ,difunden y colaboran en muchísimos aspectos, desde hacer registros visuales, colaborando con nuestra feria, o aportando su opinión y compañía, entre otras cosas.
Me encanta tocar el bajo, y siempre me gustó ser un agitador arriba del escenario. Disfruto mucho motivar a las personas a movilizarse junto a la banda, y que la misma planté una esencia propia, un mensaje. Respetarse mutuamente y disfrutar a la vez.
Una frase que me encanta de Hermanxs de la Mente Furiosa es “mueve tu cuerpo, mueve tu mente”. Creo que a mí me pasa un poco eso como al resto de Mosaico: queremos que la gente se sienta libre, que disfrute el momento del show, y a la vez se lleve un poco de quiénes somos, qué queremos decir a través de nuestra música.
No es lo mismo que un show hardcore donde la gente vuela en el mosh, pero la gente se anima a cantar, a bailar, y eso te emociona. Te deja una sensación de felicidad indescriptible.
¿Cómo se da el contacto con Gregorio Martínez para estar en la producción desde el comienzo de Mosaico? ¿Qué cosas sumó y qué diferencias hay a través de su trabajo con el EP “Interior”?
Desde el primer momento que la banda arrancó a producir y grabar sus propias canciones, empezamos a hacerlo en Tierra Plana Estudio, más que nada por Fede Iudice (guitarrista) que había grabado unos proyectos Lo-Fi de su autoría, y nos propuso realizar la producción de nuestros propios materiales en ese estudio.
Goyo (Gregorio Alejandro Martínez) estuvo desde el primer momento. Es una persona con muchísimos años de trayectoria en la producción en estudio y también aporta para la proyección del vivo. Además de su experiencia en estudio, es un músico activo, y siempre nos tira su perspectiva personal de por dónde llevar las canciones; qué modificaciones compositivas realizar, qué cuestiones mejorar en la interpretación en vivo, para que cada vez sonemos mejor. Valoramos un montón esa visión.
A mí me ayudó mucho a crecer como cantante. Ya que desde el inicio de las grabaciones de la banda, siempre me tiró consejos, me ayuda a crear coros, a sacarle el mayor jugo a mi voz dentro de mis capacidades, que con el tiempo siento que voy mejorando, y eso se lo agradezco a él.
ESENCIA Y PRODUCCIÓN
Luego de la partida de Nicolás Soto en el bajo, quien tomó la posta para grabar las canciones fue el propio Goyo. “Fue ahí donde empecé a sentir como una hermandad, poder tocar en el disco también me hizo sentir parte de la banda de una manera más sólida”, sostiene en diálogo con Revista Paratextos.
Producir, componer y grabar es el rol activo que mantiene en la banda, además de registrar en vivo los últimos lanzamientos del grupo en su canal de youtube.
La idea de ser parte del proyecto lo sedujo desde el momento en que “la hoja estaba tan en blanco”, con canciones por la mitad de su creación, dentro de un prototipo de grupo de rock. “Lo que más me divierte de la música es poner mi impronta, no me limito a poner rec, sino considerarme uno más de la banda”.
Su rol fue fundamental desde el minuto cero para darle forma a esa primera identidad de Mosaico.
Sobre la voz de Panchito Gomez, Goyo sostiene que lo más importante es que el oyente pueda captar la esencia del cantante, y que, a diferencia del resto de los instrumentos, trata de no interferir mucho y cuidar su originalidad.
“Panchito venía de ser el bajista de Neokira, entonces como cantante lo dejé ser, que encuentre su tono, su esencia, su personalidad, y eso se ve más en el vivo, donde entrega una performance que no está anclada con la voz que hay en el disco. Hace modificaciones, cambia frases o métricas y eso tiene mucho que ver con lo espontáneo” agrega el productor, quien también está convencido que el público en Argentina busca otras sensaciones que no tienen que ver con el virtuosismo o la técnica.
“Si hacemos un repaso de los cantantes que más llegan al corazón de la gente, son personas que no tienen grandes voces”, sentencia y reafirma: “La voz tiene que ser algo espontáneo y cien por ciento real”. En este sentido, también expresa que el cantante de Mosaico “tiene cosas del gen argentino con modismos del tango o de la poesía recitada”.

Conformada por músicos provenientes de proyectos fundamentales de la escena hardcore y emocional como Neokira, Distante, sur. i. name, Persv y Viaje a la Nada, Mosaico es la experiencia acumulada en una nueva identidad sonora que explora los bordes entre el emo, el punk y el post-hardcore, con una sensibilidad propia de una generación que encontró en lo visceral una forma de refugio.
HACIA ADELANTE, CON EMOCIÓN
Hace poco más de un año, Mosaico parecía ser la banda de músicos de otras bandas que se juntaban y hacían cuándo podían. Siento que ahora están creando su propio camino y que los tiene con mucha actividad. ¿Cómo describirías este momento del grupo?
Estamos en un momento donde todxs estamos metiéndole muchas fichas desde diferentes aspectos, estableciendo roles, invirtiendo en nuestro material físico y auditivo para que el esfuerzo que le estamos dedicando hoy en día pueda alcanzar nuevos espacios, nuevas personas que le encuentren su propio significado al mosaico de personalidades que somos, al fin y al cabo, con un objetivo común.
Estamos enfocados en generar canciones, en estos meses estuvimos grabando en el estudio de Goyo dos temas nuevos: un cover de Full de Mango y una nueva canción de nuestra autoría. Esperamos cerrar el año con este material bajo el hombro, estamos depositando muchísima energía y tiempo en esto.
También estamos tocando mucho, tenemos bastante shows en lo que resta del año, y a su vez, movilizando otros aspectos a la par como grabar, producir nuevo merch para que la gente se lleve siempre algún souvenir diferente de los shows, fanzines y cancioneros que hace Sofi (guitarrista); y ediciones de nuevos casetes en conjunto con el sello Catarata Records.
Hasta fin de año tenemos varios eventos además de un viaje en diciembre con otra banda amiga como es Distante, con el fin de llevar el alma y la música de la banda a nuevos lugares.
Llegaron a la escena del rock independiente donde las nuevas propuestas convocan y encuentran un público abierto a escuchar, ¿qué crees que aportan a este momento?
Puedo decir que la movida y las personas le aportan un significado a Mosaico. Siento que nosotrxs somos personalidades con mucha empatía y amor, con un ideal colectivo que hace que se acerquen amigxs y personas nuevas a sumar desde su lugar y su capacidad artística. Son aquellas personas justamente las que colaboran a que el proyecto se difunda más, que tenga más alcance tanto desde lo humano como lo musical. Realmente, nos rodea un núcleo de personas que tienen capacidades artísticas que aumentan el crecimiento de la banda de diferentes maneras y nos interesa mantener esa llama viva.
Algo que me gusta decir es que las personas que están arriba del escenario como aquellas que están debajo, estamos por lo mismo, por un fin común: difundir el arte, ser mejores personas, ayudar en la realidad de aquellas personas que, en esta época política y social particular, la están pasando mal.
Muchas personas van a un evento para distenderse de situaciones personales que los agobian o lxs tienen atravesados en su cotidianeidad, en su realidad diaria; y si en este caso, Mosaico ayuda a que esas personas puedan atravesar al menos un poco esa situación, compartiendo con nosotrxs y disfrutando nuestra música, podría decir que nuestro aporte está hecho.
Lejos de la pose y cerca del corazón, Mosaico construye un puente entre la tradición del emo de los 2000 y la nueva sensibilidad alternativa.Con una estética cuidada y un sonido que equilibra lo nostálgico con lo actual, Mosaico no solo se presenta como una banda, sino como un lenguaje compartido entre quienes alguna vez sintieron que no encajaban en ningún lado. Y es precisamente ahí, en ese borde, donde su música encuentra sentido.
