En las últimas dos décadas, el rock como movimiento cultural fue estudiado y difundido, de manera exponencial, con ediciones de libros especializados en artistas y grupos locales, tesis, documentales y audiovisuales; y hasta la creación de una editorial dedicada exclusivamente a la publicación de libros sobre música.
Cada año, los lectores esperan ese nuevo material que aporte sobre sus bandas favoritas, con la idea de revisar la historia y encontrar anécdotas que abracen la nostalgia. Sin embargo, hay un libro que se hace esperar y será el resultado del trabajo del periodista Víctor Tapia, quien a través de su programa “Universo Epígrafe” puso en discusión el origen del rock and roll en la Argentina.
Entre tantos grupos, Tapia rescató la historia de Los Cometas y Los Paters, que en los años 50 comenzaron a tocar en vivo copiando las canciones de Elvis Presley y Bill Haley. Hasta el momento son pocos los registros sonoros que lo documentan.
Hablamos con este revisionista e investigador que indaga sobre los años previos a Los Beatniks y Los Gatos.
¿Cuál fue el dato que te despertó investigar este nuevo origen del rock?
Mi interés inicial fue por una visita de paso que hice de adolescente por un lugar que no tenía relación alguna con la música, que era el Museo del Traje en San Telmo. En ese paseo vi una carpeta de folios que estaba un poco perdida, que tenía una mención o especie de anecdotario que mencionaba a Eddie Pequenino, resaltándolo no como actor cómico sino como pionero del rock y músico. En ese momento me llamó la atención, comencé a consultar, a hablar con mi abuela, porque decían que era de Villa Urquiza. Entonces, ella empezó a contarme un montón de cosas. Mi abuela, que supuestamente no le gustaba el rock, supo mucho más de esa persona que todo lo que puedo llegar a encontrar en internet. Ahí empieza una búsqueda personal, después colectiva, que en realidad terminó en saber que había una generación entera que no había tenido su consideración.
¿Cuáles eran esos grupos de rock iniciales de los 50?
En los años 50, hay un núcleo que es muy difícil de decir quién dio la patada inicial. Pero existen por un lado Eddie Pequenino y su grupo Mr. Roll y sus Rocks, el primer grupo en sacar discos de rock al mercado de manera sistemática. Los Paters, que para comienzos del 57 ya estaba consolidada, un grupo netamente juvenil formado por familiares en principio y que tuvo un peso muy fuerte en la época, pese a que no haya sacado discos al mercado y que tiene que ver con la cantidad de trabajo que había para las bandas en vivo, por ejemplo tocaban un sábado al mes en Canal 7.
Y a principios de los 50, están Los Cometas Argentinos. Obviamente su nombre era un homenaje a Bill Haley, un grupo formado por gente muy joven, que en el 58 recibirían en Ezeiza a los Bill Halley en su visita. De ese grupo tuvimos la ventaja de poder recuperar unos acetatos que tenían grabados y está bueno porque se escucha por ejemplo un blues propio “Brilla en la oscuridad”, que demuestra un rock muy propio, juvenil, fresco. Y, por supuesto, que hubo otros grupos en Capital y Provincia.

La historia oficial dirá que todo comenzó con Los Beatniks y su tema “Rebelde” (1966) compuesto por Moris y Pajarito Zaguri, o con Los Gatos y “La Balsa” (1967) hecha por Litto Nebbia y Tanguito. Ambas canciones fundan con el castellano la categoría “rock nacional”. Sin embargo, Víctor Tapia aclara y asegura que a partir del 58 y hasta el 61, casi ningún grupo ya cantaba en inglés porque los jóvenes no lo entendían y tampoco vendía, no era lo que se buscaba. “Lo que sí ocurrió es que, a partir del 65, Los Shakers (Uruguay) se radican en Buenos Aires y producen un maremoto. Eso hizo que muchas bandas se replanteen la nueva música que viene de Inglaterra, si esa música que se denominaba Beat podía hacerse en inglés o castellano. Es una etapa transitoria porque ya en el 67 y con La Balsa los grupos empiezan a volver al castellano”.
¿Existió una conexión entre estos artistas y otros como Tanguito, Moris, Litto Nebbia y Pajarito Zaguri?
Tanguito, Moris y Pajarito Zaguri tienen un elemento en común generacional, nacieron a principios de los 40, y por ejemplo Moris y Zaguri tuvieron un grupo que no grabó que se llamó el dúo Shabaduba y que tocaban por los barrios. Zaguri además era conocido como bailarín de rock and roll, de hecho en ese momento ni siquiera era apodado como Zaguri. Bailaba en los distintos concursos de baile, un formato que se utilizaba mucho en la época, y en uno de los que se presentó fue en el Club Eros donde se hizo el primer show de Los Paters. Desde ahí empezó a seguirlos y se convierte no solo en un seguidor sino en un seguidor activo.
Moris por ejemplo, hace su iniciación rockera en la Confitería Cabildo, de Sarmiento y Esmeralda, donde ve tocar a Eddie Pequenino y sus rockers. Además, en su disco “Ciudad de guitarras callejeras” las tumbadoras las toca Lalo Fransen (cantante de Los Paters) y tiene que ver con que en ese tiempo Lalo ocupaba un cargo jerárquico en RCA además de su amistad.
El propio Lalo Fransen se hace eco de esa conexión al sostener que tanto Moris como Pajarito se volvían locos con Los Paters.
El circuito de Los Paters se repartía entre la Confitería Richmond, y los concursos de baile realizados en el Luna Park, el Club Ideal y el Glorias Argentinas de Mataderos, All Boys en Saavedra o el Estrella de Maldonado de Palermo. Pero en una de las entrevistas de Tapia a Lalo Fransen, el cantante destacó al club Atlanta como “el número uno del rock and roll” donde llevaron a cabo varios shows durante los años 50.
Pese a tener una prolífica carrera en vivo, nunca llegaron a grabar. El que sí lo hizo años después fue su cantante pero con la formación de los Red Caps, con quienes editó un álbum con canciones propias y tres singles en el año 1963.
En esos años ¿había mujeres en el rock?
Nelly Dors es la primera cantante del rock and roll argentino, fue una de las cantantes de Los Cometas, una persona muy macanuda, afable; ella es del año 39, y con solo 16 años siendo menor de edad, se ponía al frente y cantaba canciones de Bill Haley y Elvis Presley. Esto nos plantea cuál es el rol de las mujeres en el rock and roll. ¿Es todo lo que conocemos o hubo muchas mujeres, incluso compositoras en el rock? Las hubo y en muchos rincones del país haciendo lo suyo, pero sufrieron la exclusión del machismo y la exclusión en general de esa época.

El material que Víctor Tapia recogió en los últimos años tiene como objeto la publicación de un libro que abarque a los grupos de rock que se iniciaron en los 50 con las orquestas de jazz. Hoy cuesta pensarlo, pero en aquellos años, las orquestas incluían al rock como parte de su repertorio. Por entonces, no era descabellado, ya que “las orquestas tocaban muchos estilos, y hasta fines de los años 60 el rock era presentado como un subgénero del jazz” afirma Tapia. Vale la aclaración de Pajarito Zaguri sobre esta relación, al sostener que “a los jazzeros no les gustaba el rock and roll, pero sí que hubiera algo nuevo”. Fue así como a varios jóvenes se les abrieron las puertas y fueron incluidos en las orquestas solo para cantar rock, originando el paso de orquesta a banda.

¿Por qué esa parte de la historia está invisibilizada o poco se sabe de ella?
Hay varias causas, la primera es una matriz de pensamiento que excede por lejos al rock, excede a esos años y que tiene que ver con la britofilia, eso de poner a la cultura británica en un puesto tan importante, cosa que no pasa en muchos países de Latinoamérica, por eso uno se puede preguntar por la existencia de grupos como Saicos en Perú o bandas mexicanas que muestran que lo que hoy denominamos como “garage” de los Estados Unidos, influenció en otros países, pero acá no tuvo ese efecto porque estábamos mirando hacia Gran Bretaña. No hablamos de imitación, pero sí de mirar un faro, un norte.
Por otro lado, uno no puede desconocer que en los 70 y comienzos de los 80, hay un factor clave en la cultura local que tiene que ver con el rechazo y el desprecio al baile, que no era negar el componente bailable del rock and roll sino en la fuerte crítica que recibieron grupos como Virus en años posteriores.
También desde el periodismo musical, en la historiografía del rock argentino hay mucho del lirocentrismo, y en una época donde el eje del rock and roll no estaba en las letras, desprecia lo que era el rock and roll pre “La Balsa” porque supuestamente las letras de las canciones no tienen mensaje ni compromiso. Y por último claramente la revista Pelo con Daniel Ripoll a la cabeza tuvo una función de agente cultural que planteó un esquema muy binario, que lamentablemente también obedecía a intereses comerciales. El hecho más emblemático fue declarar al grupo “Alma y Vida” como música comercial por haber rechazado tocar gratis en el B.A. Rock. Eso es un momento clave de la publicación en donde define qué es comercial y qué no, y que marca un rumbo que poco tiene que ver con lo diario de la subcultura juvenil.
Con esto, dejo abierto el interrogante de si en este período del 55 al 60, no hizo falta la presencia de filósofos orgánicos en el periodismo, contemporáneos, que construyeran un relato que legitimara a este género, que sí existió en los 70 y que hoy llamamos rock nacional.
Con el paso de los años, y los estudios sobre la cultura rock en Latinoamérica, la lupa de los historiadores parece agudizarse y expandirse en todo el continente. Tal es así que ya comenzaron a intercambiar información desde Argentina, Perú, Colombia, Venezuela y casi todos los países de Iberoamérica para finalizar en un proyecto que demuestre que en los años 50 ya se cantaba rock en castellano en gran parte de la región. Como adelanto, Víctor Tapia recibió el primer long play de Los Pepes, una banda boliviana que en 1960 registró el clásico de Los Plateros, “Only you”, pero de manera bilingüe y con un gran trabajo de voces y arreglos.
Como la sal del mar y su infinito valor, Víctor sigue buscando esos elementos que dieron vida al rock and roll en castellano. Será cuestión de sumarse a su perseverancia entre la marea de trabajos, libros y ediciones, para encontrar nuevos datos que desafíen a la historia oficial.

Qué linda entrevista, hace años que Víctor viene investigando el tema. Espero con muchas ganas su libro!!!
Excelente nota. Espero con ansias el libro de Victor
Gracias!
Persistente, alejado de dogmas, investigador a pulmón: Víctor es un imprescindible. Su trabajo promete dejar una huela definitiva. Ahora, a esperar ese libro.