Araceli Julio
A un mes de la muerte de Araceli Julio, recordamos a la cantante de Satélite Kingston y referente de la escena ska.

A un mes de la muerte de Araceli Julio, recordamos a la cantante de Satélite Kingston con la idea de una contracultura que busca abrazar al otro, haciendo menos dolorosa cualquier caída.

Miradas pendientes quedarán, abrazos que no se van a dar, ideas que no se van a compartir. Y también está lo no-dicho, lo injusto y lo olvidado, lo incorregible. El olvido condena, aliena. Por eso, lo que pone en movimiento este artículo, lo que pone en acción la palabra escrita, es lo no-dicho.

La vida en sociedad se encuentra en un estado de transformación acelerado. Una sociedad del rendimiento, dopada de estímulos, de información, donde permanentemente combatimos y peleamos contra nosotros mismos, para adaptarnos y pertenecer no solo a las exigencias económicas, estéticas o morales, sino principalmente discursivas. En esa adaptación para la “supervivencia”, la pérdida del registro del otro, la destrucción de la terceridad, pone en jaque el sentido de lo humano.

La contracultura, que muchos de nosotros compartimos y construimos, conlleva la idea implícita o explícita de abrazar al otro, hacer menos dolorosa cualquier caída. La producción artística que emerge de la contracultura permite ‘desenredar nudos de desilusión’. En este sentido, particularmente en el hardcore punk de la Argentina posdictadura de fines de la década de los 80´y desde principios de los 90’ en adelante, se aprecia el surgimiento de determinados proyectos que, rechazando lo instituido dentro de la contracultura heredada e importada, resignifican la lógica del encuentro con el otro. Fanzines, letras y discos que le hablan a un otro, lo registran, lo contemplan y reinterpretan, lo acompañan. El fanzine Resistencia de Pat Pietrafesa, o el álbum “Toda niño sensible sabrá de qué estamos hablando” de Fun People, son ejemplos de la idea que trato de compartir.

Hablo de proyectos que expresaron de singular manera su contexto, sus necesidades, sus preocupaciones, y lo hicieron atravesados por una gran claridad, denunciando las injusticias cotidianas con un alto vuelo estético y estilístico, pero sobre todo envueltos en la pasión de la acción. «Justice” es la primera canción del álbum mencionado anteriormente: “Yo quiero justicia en la tierra donde los asesinos están sueltos y las víctimas son los culpables”.  

En este sentido, recurrentemente pienso que la capacidad de rechazar todas las imposiciones de este presente lleno de carencias se ha atrofiado, lo cual se visibiliza incluso en la lógica discursiva de diferentes espectros de la contracultura. Según Hegel, la negatividad es lo que mantiene la existencia llena de vida. La potencia negativa del decir NO, es un acto de los más rebeldes que existen. La negatividad rompe nuestra lógica autómata y maquinaria de actuar. Gracias a la negatividad rechazamos lo injusto. Gracias a la negatividad, inventamos formas para romper el anudamiento del deseo al poder.

Cuando digo que está en jaque el sentido de lo humano, me refiero a que, en nuestro contexto, las injusticias cotidianas abundan y se encuentran cada vez más naturalizadas. Como si la posibilidad de encerrarse en uno mismo, de alienarse en su individualidad, en su potencia de acceso al consumo que llena vacíos, fuera la excusa perfecta para cortar definitivamente con el otro. La libertad de escucharse a sí mismo y únicamente aquello que refuerza esa idea de sí mismo, nos envuelve en un manto de pureza y verdad que solo impone aislamiento.

Araceli Julio fue cantante de Satélite Kingston durante 20 años, y una referente de la escena ska.

“El enemigo anota todo lo que ve, es alguien a quien nunca vas a conocer”

Anteriormente expresé la manera en que la contracultura nos permite, a través de diversas expresiones artísticas, diferentes modos de conexión y registro del otro, contrario a la lógica imaginaria que las tecnologías de la información nos imponen con su publicidad día a día. Este enemigo abstracto impone odios, distanciamiento, autoexplotación, miedos. Este enemigo dice que el sujeto de la posmodernidad es un sujeto alienado en rendimiento y autosatisfacción. “Con un poco más de tiempo, te contaría lo que nadie te contó”.

Estas palabras surgen en memoria de Araceli Julio, cantante de Satélite Kingston, quien fuera diagnosticada con cáncer de mama en 2021 y que falleció a sus 39 años el 9 de julio de 2025, como consecuencia directa de la interrupción del tratamiento que llevaba adelante, a causa de los recortes en políticas de salud pública. 

Araceli dejó de recibir sus medicamentos para el tratamiento oncológico debido a que el Estado argentino, bajo la conducción del presidente Javier Milei, impone una reforma del Estado que implica un cruel ajuste sobre los sectores más vulnerables de la sociedad.

Con el tratamiento médico adecuado, hoy Araceli estaría viva. Su triste fallecimiento es una injusticia que debemos repudiar con todas nuestras energías. “Los recuerdos nunca se callan, te dicen que no intentes olvidar”

Resignificando, a través de nuestra herramienta expresiva que es el arte, no olvidaremos ni perdonaremos esta vil injusticia.

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