Con casi una década de recorrido, Visitantes del Espacio presenta “Para Ver Al Mundo Arder”, un disco que sintetiza años de búsqueda, cambios y crecimiento, y que reafirma a la banda como una de las propuestas más consistentes del heavy metal surgido en la costa atlántica.
El álbum encuentra al grupo en una etapa de consolidación, con una formación estable y un estilo que terminó de definirse tras años de trabajo sostenido.
En diálogo con Revista Paratextos, Federico Cepeda (voz y bajo) cuenta cómo llegaron al sonido que buscaban, por qué Mar del Plata funciona como base de operaciones y de qué manera la banda fue construyendo su lugar dentro de la escena nacional.
En términos de sonido, con respecto al último material hay un cambio muy grande. ¿Qué experiencia les dejó Acero Espacial y cómo encararon éste?
Nosotros queríamos este sonido actual cuando grabamos Acero Espacial y no se logró quizás por una urgencia que teníamos de sacar algo nuevo en ese momento. Pasó porque era la nueva formación y queríamos plasmar algo. Si bien no es que estamos descontentos con eso, no fue cómo tenía que haber quedado.
Al encarar este trabajo con más tiempo, el sonido se planteó desde el vamos con los chicos de Atípica Estudio al querer sonar modernos y con la carga clásica del metal que tiene la banda. Queríamos plasmar las canciones con un sonido actual y creo que se logró bastante. Se nota mucho la diferencia con el anterior trabajo.
Con la licencia del blues…
El blues está para cortar con la velocidad que tiene el disco, que es bastante rápido desde el comienzo. Nos parecía un buen matiz. La intención fue hacer un disco de heavy metal, se nota mucho en el sonido de las guitarras de Juan (Pablo Ortiz) en la línea de Judast Priest o Accept, son ejemplos que tomamos.
Mi sonido en general es el mismo, y se nota la evolución y el trabajo en el sonido de la batería. Al ser un trío es un poco más fácil de trabajar entonces se logró un disco de heavy metal con influencias clásicas que, me parece, hasta ahora no había en la costa. Nos parecía super importante dejarlo plasmado.
El disco comienza con la canción “Ratas”, y en esa dirección se maneja hasta el track 7. ¿De qué manera trabajaste el tema de las letras con respecto a los otros discos?
Siempre trabajo la música y las letras a la misma vez, vienen de la mano. Las letras se fueron sucediendo de acuerdo a lo que ya te dice el riff, que ya habla por vos. Entonces uno sólo tiene que saber buscar las palabras y ubicarlas.
En el caso puntual de “Ratas”, sucede que estamos en una situación de hastío total y que uno siendo artista no es ajeno. El cansancio general que uno ve en la calle y que vive día a día había que plasmarlo porque sentimos que no solamente afecta a uno y que hay cosas que ya no dan para más. Acá y afuera. Es terrible encender la televisión y ver que hay guerras todo el tiempo y ver que lo que menos importa es el ser humano. Entonces el disco ya abre así, es una declaración de principios.
También vamos tocando diferentes tópicos porque “Mordor” está atado a Tolkien, “La Venganza” es una canción más épica, «Y Apareció Este Blues…» habla de un desamor, «Para Ver Al Mundo Arder» habla del cansancio que uno tiene pero escrito de otra manera, más metafórica pero preparados para que todo explote en mil pedazos.
Ante todo lo que uno va viviendo día a día; los ensayos y las juntadas en el estudio han sido siempre una válvula de escape total, es ahí donde uno encuentra refugio y un poco de salud mental que tanto nos están robando.
Cerca de cumplir diez años de carrera, Federico Cepeda sabe lo que es encarar un proyecto musical desde el vamos. Su papá es bajista y fue parte de la banda Etiqueta Negra con la que vestía de blues las noches de Miramar. Fue el encargado de mostrarle discos de AC/DC, Deep Purple y V8, entre otros; y el que influenció su camino autodidacta.
Teniendo esa referencia, Federico ensambló su grupo desde el hacer, sufrió el alejamiento de integrantes y volvió a reconstruir desde los escombros. Así fue armando su válvula de escape desde Miramar. Los horizontes se ampliaron y explica por qué la base de operaciones de Visitantes del Espacio ahora funciona en Mar del Plata.
¿Cómo es proyectar una banda a nivel nacional desde la costa?
El panorama nuestro fue mejorando desde el EP anterior y la necesidad de expandir el juego hizo que salgamos a buscar afuera, por eso la decisión de mudar la banda de Miramar a Mar del Plata para tener un espectro más grande.
Fue una de las decisiones más importantes que tomamos porque conlleva que estemos viajando todo el tiempo con Tomy (Nicoliello). La base de operaciones está en Mar del Plata. Hoy también tenemos la suerte de contar con Linda Vista Social Club donde podemos mechar algunos ensayos acá.
Nos fuimos haciendo de un público que valora lo que hacemos. En Mar del Plata hay mucho thrash, punk o bandas extremas pero no se si hay tantas del estilo que proponemos.
Con este disco y cómo está sonando la banda, nos dimos cuenta que viajar no va a ser tan difícil, de hecho ya nos están llegando propuestas. Nuestro norte es ir de a poco asomando, sabiendo que tenemos un respaldo musical, al fin y al cabo es lo más importante.
Federico sostiene que pese a las adversidades, llevar adelante una banda no es una lucha, sino algo que les gusta hacer y que por eso no lo padecen. “Realmente lo hacemos con mucho amor y con todo el gusto del mundo, y creo que por eso se lograron tantas cosas en el camino”, afirma.
Entre esos logros, el respeto que se han ganado dentro de la escena pesada también se tradujo en invitaciones que nunca hubiesen pasado por su cabeza. A base de trabajo y convicción en lo que creen, Visitantes del Espacio compartió escenarios con artistas internacionales como Yngwie Malmsteen, Glenn Hughes, y Gilby Clarke.
¿Cómo llegaron a tocar en fechas con artistas internacionales; y cómo manejan la previa en ese tipo de shows?
A veces uno no es tan consciente porque está en la vorágine del hacer, de ensayar. No es que se naturalice pero estamos abocados a que la banda suene bien y debe ser por eso que se dan estas cosas.
El año pasado tocamos con Yngwie Malmsteen y Glenn Hughes, y el comentario de todos fue cómo se destacaba la banda en cuanto al show y al sonido. Eso nos llena de un orgullo total porque somos una banda que empezó acá ensayando como podía, tratando de que los tiempos libres de todos coincidan. Entonces, llegar a esos lugares es como saber que estamos trabajando bien para que nos tengan en cuenta.
Lo de Gilby también llegó por una invitación, y también nos llena de orgullo porque nos llamaron a nosotros entre tanta banda marplatense.
No cambiamos nuestro show, la energía y el compromiso es el mismo haya mil personas, quinientas o diez porque hacemos lo que nos gusta y el mensaje está ahí.



Miramar Rock: Ayer, hoy y siempre
Antes de sumarse a la comunidad rockera de Miramar, Cepeda ya conocía el paño en lo que respecta a la construcción de cultura local a través de la música.
Surfeo diferentes situaciones y etapas, conviviendo con la falta de espacios y lo importante que fue la existencia de Ramón Bar para los artistas locales. Hoy su camino se cruza con el de las nuevas generaciones para darle vitalidad, y convivir con un presente más que prometedor.
Teniendo casi diez años de actividad, ¿cómo ves la escena rock de Miramar hoy?
En Miramar hay una nueva generación de músicos que la tiene super clara y que tienen mucha más información de la que teníamos nosotros cuando empezamos. Tienen muchas ganas, ímpetu y van para adelante. Arrancan desde el vamos ganando porque hay muchos chicos también apoyando esto como la propuesta de Sala Salvia.
Me parece muy sano y muy bueno ver cómo algo que había caído a cero con el cierre de Ramón Bar, hace un tiempo que está volviendo a nacer.
Veo a los más chicos con una mente totalmente abierta, se mezclan los estilos, y es super importante cómo tiran desde el mismo carro. El underground miramarense está muy bien con propuestas súper originales. Cuando era más chico, esto no pasaba. Si bien hoy faltan lugares, hay materia prima y son los nuevos músicos de la ciudad. El panorama local hoy es positivo.
Cuando decidimos mudar de ciudad a Visitantes del Espacio fue porque acá no había lugares para tocar ni tampoco gente que acepte o asimile lo que hacíamos, fue una cuestión de necesidad artística, no podíamos ensayar por ensayar, teníamos que salir a tocar y pensar en el avance del grupo, lamentablemente desde acá no iba a pasar. Estábamos con un panorama distinto al de hoy.
Me gustaría que la gente de Miramar sepa que somos muchos los músicos y artistas que dejamos muchísimo de nuestro tiempo para hacer buenos shows, y que lo único que necesitamos es que vengan a vernos. El saludo y el abrazo es algo que estuvo relegado durante mucho tiempo acá, y creo que eso está cambiando gracias a las nuevas generaciones. Queremos compartir lo que hacemos con la gente, mostrar de qué estamos hechos por dentro, y si les gusta mucho mejor.

¿Sentís que ésta es la formación definitiva del grupo?
Creo que nos afianzamos musicalmente pero lo más importante es que lo humano está muy bien. Los tres nos llevamos muy bien, nos reímos mucho, los ensayos son muy amenos. Cuando vamos a tocar la pasamos muy bien.
Desde que entró Juan en la guitarra encontré a alguien en quien puedo confiar musicalmente, y se que si hay algo que no le gusta me lo va a decir. Y Tomy que es el baterista original, después de grabar Acero Espacial se quedó definitivamente.
Entre los tres armamos algo especial que se nota en los shows. Estamos en un momento artístico y humano muy bueno. Tenemos canciones nuevas que antes de fin de año seguro adelantemos algo.
Tener nuevas canciones y querer grabarlas, ¿es parte del deseo propio o también rige la inmediatez que parece tener el público actual?
Este proyecto que tenemos de volver a grabar en un estudio es por nosotros mismos. Porque “Para Ver Al Mundo Arder” lo estuvimos trabajando desde el invierno pasado, casi todo se grabó en junio y después se grabaron coros y detalles. El grueso se grabó todo de una vez durante una tarde. Entonces cuando presentamos el disco hubo canciones que tuvimos que volver a ensayar y a acordarnos.
Como artista o músico, uno nunca para de crear, componer, se da naturalmente porque es lo que a uno le gusta. Hace un mes que tenemos unas diez canciones nuevas, y preferimos no esperar tanto tiempo para grabarlas, por eso nos juntamos y elegimos cuáles queremos para empezar a ensayarlas; y ya tenemos fecha para entrar a grabar. Eso nos pone super contentos porque nos demuestra que se puede hacer. Nos vaya bien o nos vaya mal queremos plasmar lo que estamos haciendo y que la gente vea nuestra evolución.
¿Qué te gustaría hacer con Visitantes Del Espacio que todavía no hicieron?
La meta de este año es presentar el disco en Buenos Aires, después de eso las cosas se irán dando como hasta ahora. Me gustaría salir de la provincia. Si seguimos con este ritmo de trabajo se va a dar porque la banda está para hacerlo.
Estamos explorando un camino musical que buscábamos hace tiempo, y que lo logramos gracias a la incorporación de Juan en cuanto al sonido de la guitarra. Era lo que necesitábamos. Tomy evolucionó muchísimo como baterista, yo hago lo que puedo en el bajo (risas). Todo lo que se está dando es porque siempre estamos pensando en ir un poco más allá, y eso se traduce en temas más rápidos, otros más complejos, con letras más afiladas, mejor cerradas. Y eso tiene que ver con la evolución artística de los tres caminando juntos.
Cuando uno hace lo que le gusta se nota, contagia el entusiasmo. La clave está ahí: seguir manteniéndonos fieles a lo que nosotros sentimos.


Tremendoo!! Aguante visitantes!!!
Vamos Visitantes!!! Gran banda, gran presente!!! Se los quiere!!!