“Hoy lo importante es la música. Es más importante lo que se está diciendo que la historia de vida detrás de cada persona”.
Antes de compartir escenario junto a Pennywise, Millencolin y Mute, hablamos con Lea Flores, cantante de Da Skate, sobre los 20 años de la banda mercedina que aprendió a moverse en la escena hardcore punk estando a 500 kilómetros de su centro.
Dos décadas atravesadas por cambios de formación, desilusiones impensadas y el desafío constante de construir desde lejos con una certeza innegociable: seguir.
En 2007, Da Skate se presentaba en sociedad con Bhopal, su disco debut editado a través de Patea Discos. Desde entonces, empezaron a construir pequeños himnos que el público haría carne en cada pogo.
A partir de ahí, la historia fue la de un crecimiento sostenido. Pese a los obstáculos, la banda siguió su instinto: recorrió distintas provincias, editó más de diez trabajos entre EPs y LPs y, en plena pandemia, se convirtió en una de las primeras del género en llevar su show al formato streaming.
En ese camino, también llegaron los escenarios compartidos con referentes internacionales del hardcore punk. Invitaciones que, como señala su cantante Lea Flores, funcionan como “un reconocimiento a tantos años de esfuerzo”.
¿Qué significa para ustedes tocar nuevamente con Pennywise?
Si bien ya tocamos con Pennywise en Palermo Club (2018), al ser un tour en el que también está Millencolin y Mute, tiene otra envergadura de show. Parece más un festival de Estados Unidos que el evento de una sola banda. Para nosotros es un espaldarazo de la productora, un reconocimiento a todo el esfuerzo que hemos puesto en esto y una gran ventana para el mundo. Hoy la escena ya no es solamente local, es mundial.
Esa apertura empieza a materializarse en la propia historia de Da Skate, que en los últimos años logró cruzar fronteras y llevar su música a países como Chile, Colombia y Perú.
“Es muy loco pensarlo en esos términos pero todo se globalizó y ya no es tan difícil pensar en el llamado de otras productoras. Nosotros lo contemplamos, sabemos que en el año se puede dar, como por ejemplo ahora que estamos cerca de confirmar algo en México” sostiene Lea, quien además agrega que “esto se irá solidificando mucho más, viendo la tendencia de los últimos años y de cómo las bandas del norte bajan y otras van para allá”.
Los viajes al exterior ya son un ítem dentro de la agenda de la banda, sin descartar provincias como Chubut donde estuvieron hace poco por primera vez. “Mirar para adentro también nos interesa, personalmente no conozco mucho de la Argentina. Para la banda, también es aprovechar los viajes y conocer. Es un combo super explosivo”, afirma.

¿Te diste cuenta que son la única banda que sobrevivió a aquella micro escena de los comienzos? Grupos como MLC, Start Again, Buzzer, Mysense, Arritmia o Panda Tweak dejaron de tocar hace tiempo.
Somos la única banda del estilo hardcore punk que quedó de esa camada, y eso también nos jugó en contra a la hora de juntarnos con camaradas de la escena. Nos hemos sentido solos.
Hay una brecha muy grande entre las distintas generaciones, no hay conexión ni de abajo hacia arriba ni de arriba hacia abajo, está quebrado. En estos 20 años, es la primera vez que sucede.
De todos modos, Da Skate siempre ha salido de estas situaciones pero que lindo sería que haya cuatro o cinco bandas con las que tocar, juntarnos para comer y charlar de las mismas cosas o de los problemas. Siempre se resuelve mejor en conjunto que tirando solo.
¿Es “17” el disco que marca un quiebre en la banda?
Si, fue el disco que nos puso en otros lugares del mundo como Colombia o México. Creo que abrió el espectro del oído del oyente hacia un estilo más norteamericano si se quiere que de América del Sur. De ahí en más, la música también intentó ser más fiel a esas influencias.
También fue el disco que la banda decidió masterizar en el exterior, en los estudios Blasting Room de Colorado en los Estados Unidos comandado por Bill Stevenson, baterista de los históricos Descendents.
“Ahí se inició que todo lo que armemos nosotros pase por alguna mano de los que crearon este estilo” sostiene Lea. En términos económicos, afirma que “si fuese comercial, ningún sello hubiese aprobado la idea pero como lo hacemos nosotros, se hace”. Para quien creció entre el punk rock californiano esa pérdida es económica “depende de cómo lo veas, nosotros guardamos dinero de los shows para esto, porque sabíamos que podía pasar, siempre fuimos soñadores”.
SIEMPRE EN BUSCA DE UN NORTE
“En 2024 fuimos a México y hablé mucho con el productor que nos llevó. Le dije que uno de mis sueños, antes de que Da Skate deje de existir, es tocar en Estados Unidos, donde nació la música que nos influenció”, afirma Lea.
Estuvieron cerca de concretarlo en 2025, pero cuestiones administrativas frenaron la posibilidad. “No estábamos tan empapados con el tema de las visas y no se dio. Pero no es imposible. Hoy el mercado estadounidense no está tan lejos. Sería cumplir un sueño, un buen cierre de etapa”.
UN RUSO MULTITASKING SUELTO EN EL ESTUDIO
La etapa del crecimiento también trajo cambios internos como la incorporación de una segunda guitarra. La persona elegida e invitada a ser parte fue un amigo: Nicolás Malinowski, ex miembro de MLC.
“Creo que le cagué un poco la carrera a Mali, invitándolo a tocar en Da Skate” sostiene entre risas Lea y más allá del chiste reconoce y enaltece el rol del “Ruso” dentro del grupo.
“Siento que no quiere sobrepasar lo que hago. Es un pibe muy respetuoso, muy ubicado. Está pendiente de no excederse en la idea original. Siempre lo pincho para que me cambie algo, que sea más irreverente”.
Con el tiempo, su presencia también abrió una nueva dinámica creativa. “Da Skate necesita de un segundo compositor para que también descansen mis ideas. El ruso es un multitasking, puede hacer un punteo y estar cantando. Esa virtud no la vi en otros músicos. Aprendí mucho con él”, agrega.
Con Marcos Di Federico en España, hoy la banda se completa con Norberto Leiva en primera guitarra y Germán Pace en Batería. Amigos que se sumaron al proyecto inicial de la familia Flores / Valle.
EL POSIBLE FINAL DE DA SKATE
Lo que muchos no saben es que, en estos 20 años, la banda estuvo cerca de terminar.
Corría 2014 cuando Ramiro Lopez, baterista original, dejó la formación. No era la primera baja: antes ya se había ido Federico Flores, guitarrista fundador y hermano de Lea. Con ese escenario, el futuro empezó a volverse incierto.
“En ese momento pensábamos que si se iba el baterista, se iba el alma de la banda. Que el sonido no iba a ser el mismo. Ya se había ido Fede… -recuerda Lea-. Hablándolo con el Tano, sentíamos que era insostenible seguir así. Incluso llegamos a pensar en cambiar el nombre”.
La decisión parecía encaminada hasta que apareció una voz clave.
Eugenia Valle, “la Negra”, bajista y miembro original, fue quien bajó la idea a tierra. “Ustedes están locos, Da Skate va a seguir como está”. Su argumento fue tan simple como decisivo: las bandas con las que crecieron también habían atravesado cambios. Solo había que volver a mirarse en esos espejos.
Con el tiempo, la mirada también cambió hacia adentro. “Hoy no me preocupa el tema de los integrantes” dice Lea. “Hoy lo importante es la música. Es más importante lo que se está diciendo que la historia de vida detrás de cada persona”.
¿Cuáles son las enseñanzas que te dieron estos 20 años dentro de la banda?
Es algo que pienso bastante. Personalmente, la banda me dio una parte social que yo no tenía. Yo era muy introvertido, muy de mi casa, y Da Skate me abrió la puerta a conocer personas y diferentes formas de ver una misma cosa. Me enseñó que hay distintos enfoques, distintas miradas sobre una realidad.
Aprendí muchas cosas, pero una de las más importantes es entender que si no hay una chispa, algo que te mueva a hacerlo, a la larga termina siendo un fracaso hacia adentro. No se trata de vender más o menos tickets. Hasta ahora, la chispa sigue encendida y me siento afortunado.
Da Skate fue el lugar, el escudo y la espada. Me enseñó a ser más fuerte, pero también más descreído. Empecé a tener más precaución con las personas: no todos son tus amigos, hay quienes buscan aprovechar el momento. Aprendí a leer las situaciones.
Fue, de alguna manera, la formación adolescente que no tuve en la escuela. Y también te enseña a correrte del centro, a sentirte más chico para darle verdadera importancia al mensaje que cuatro o cinco personas pueden propagar.
20 AÑOS DE CANCIONES, AMISTAD Y AUTOGESTIÓN
El reconocimiento también llegó en formato documental en noviembre de 2025, cuando Joy Cruceño y Marcos John de Expreso Rock decidieron retratar en 20 minutos el recorrido de Da Skate, no solo por la escena, sino también por la vida de quienes la rodean.
“Da-Skate tiene algo muy especial, pero también difícil de describir. Es una de las pocas bandas que logra conectar con su público de una manera muy particular. No importa dónde toquen, siempre hay mucha emoción”, afirma Joy en comunicación con Revista Paratextos.
“Sus shows funcionan como un espacio catártico para atravesar la bronca, la tristeza y también la alegría. Pero esa energía no nace sólo desde abajo del escenario: DS sabe acompañar a su gente. Son generosos, cercanos e hiper agradecidos. Por eso lograron construir una comunidad que va más allá de la escena hardcore punk”, agrega.
Para Joy, “son una banda que devuelve el mismo amor que recibe, y sostener eso durante tantos años es algo que merece ser contado”. Y sintetiza: “Da-Skate es como un libro para la vida: si prestás atención, te enseña mucho y eso es muy valioso”.
Al respecto, Lea Flores indica que el documental “es un resumen que toda banda debería tener. No es poca cosa sostener un proyecto ad honorem, atravesar pérdidas, salir adelante, generar un excedente y aprender a aprovecharlo. A veces se lo ve como algo comercial, pero no todos entienden que las pérdidas también pueden ser ganancia personal”.
“Tener un registro que recorra toda la vida de Da Skate, desde que sos joven hasta entender todo eso, es muy valioso. Llevar el mensaje a otros lugares, a otros países, atravesar generaciones… está bueno que quede documentado. Lo voy a guardar para siempre. Cuando sea más grande voy a poder decir: “hicimos todo esto”.
Veinte años después, ¿qué hay del Leandro de Bhopal?
Si lo pongo en porcentajes, soy el mismo Leandro en un 70%. Hay un 30% que cambió y que tiene que ver con lo que hablamos antes. Creo que mejoré en términos compositivos, en las palabras y en el mensaje.
Bhopal, por ejemplo, fue construido con mucha inocencia y está tan buena esa inocencia que el disco pudo haber sido escrito hoy. Pero con los años al manejarse uno dentro del ambiente, indudablemente las cosas malas te pegan.
Me molestan un montón de cosas que no conocía cuando no estaba. Ese 30 % tiene que ver con eso: aprendí a ser más irreverente, a interpelar. Si algo no me gusta no me lo guardo. Si siento que hay alguien de la escena que me hace mal por qué no decirlo. El hardcore punk pide decirlo. Las canciones para mi son respuestas a todo lo que me fue pasando con la banda.
¿Qué queda para hacer con Da Skate?
Me gustaría hacer un disco de covers, algo que hace diez años atrás hubiese dicho que no. En algún momento también charlé con mi hermano sobre un disco en vivo, algo que de más chico no lo hubiera ni pensado pero hoy no lo descarto. Me gustaría ir a Europa y a Estados Unidos, entre otras cosas para hacer. Pero son esas cuatro las que están dando vuelta.
En ese horizonte de ideas a realizar, la banda ya tiene unas trece canciones para seguir trabajando, y que, como anticipa Lea, el público podrá escuchar este año algún adelanto.
A dos décadas de aquel comienzo, Da Skate no parece estar cerca de apagarse. La chispa, como condición esencial, sigue encendida, empujando canciones, rutas y generaciones. Y mientras haya algo para decir, el hardcore punk seguirá encontrando en ellos una forma de hacerse escuchar.
*Foto de portada: Gux Ramone.
