Canciones: “Para quien trabajas”, “No quieren más mi rocanrol”, “Autoestima”, “Siglos”, “Bajan de día de noche esperan”, “El gordo”, “Para siempre es un lugar”, “De caza”, “Amanecen ocasos”, “Monstruos”.
En Para quién trabajás Vol. 1, el sexto álbum de estudio de Marilina Bertoldi, la autora se convierte en arquitecta total de su sonido: compone, produce, arregla e incluso se encarga de la ingeniería. Es un disco donde se aleja deliberadamente de la guitarra eléctrica, ese instrumento que la acompañó durante gran parte de su carrera, para darle protagonismo a los beats electrónicos, los samples y una estética más electro pop.
El resultado es un sonido mucho más vibrante, moderno, con guiños evidentes a los años 80, pero también profundamente argentino. Este cambio de rumbo no solo implica una transformación estética, sino también un gesto de autonomía y riesgo creativo.
Bertoldi inició su camino como solista en 2010, pero fue en 2016, con Sexo con modelos, cuando alcanzó el reconocimiento masivo: nominación a los Latin Grammy como Mejor Álbum de Rock y un Premio Gardel como Mejor Álbum de Artista Femenina de Rock. Desde entonces, su evolución ha sido constante, y este nuevo disco es una clara declaración de principios.
Para quién trabajás Vol. 1 dura menos de media hora, pero en ese breve lapso despliega una paleta sonora intensa, veloz (con muchos temas cerca de los 160 BPM) y cargada de referencias: desde Sumo y Charly García hasta Juana Molina, filtrados por una mirada crítica y actual.
El disco interpela desde lo colectivo. La pregunta del título no es retórica: es un llamado a revisar nuestras prioridades, a pensar el trabajo, el amor, el tiempo, desde un lugar que se rebela ante el individualismo dominante. No hay consignas explícitas, pero sí una narrativa de fondo que propone pensar distinto.
Si tuviera que elegir tres canciones para destacar, sin dudas incluiría “El Gordo”. Es imposible no pensar en Clics modernos al escucharla. La frase “van a despertar al gordo” resuena como un mantra críptico, casi mítico: ¿el pueblo? ¿un niño? ¿un estado latente? Y la ambigüedad se cierra con un gesto burlón y desafiante: “No sé qué van a hacer con eso”.
También elijo “Autoestima”, el tema más rabioso y urgente del disco. Con una base acelerada y voces que se multiplican como una marcha interior, Bertoldi convierte el reclamo en catarsis colectiva. La frase “el problema no soy yo” no se repite como eslogan vacío, sino como acto de resistencia ante una sociedad que patologiza el deseo y silencia la disidencia.
Por otro lado, “Amanecen Ocasos” baja las revoluciones pero no la intensidad. Es un cierre poético y ambiguo, donde la voz se vuelve casi espectral. La canción parece hablar del fin de algo, pero también del inicio de una etapa más lúcida, más serena. Es un punto de fuga emocional dentro del frenesí del álbum.
Para quién trabajás Vol. 1 no solo es un paso más en la carrera de Bertoldi. Es, quizás, un nuevo punto de partida. Un disco que se planta sin solemnidad, que baila mientras arde, y que reafirma algo esencial: hacer arte también es una forma de decidir para quién, y para qué, se vive.

Muy bueno el disco y la reseña!
Gracias!