Liduvino Peralta es el nuevo proyecto musical de Matías Vergnano, músico y guitarrista de la banda Gitanos, que oscila entre la expresión folk como marca identitaria y la música norteña mexicana. Canciones hechas con guitarra y relatos de gente común… pero ojo, acá no hay nada de sentido común.
Su disco inaugural toma la música ranchera como punto de partida, pero la pasea por su propia trayectoria biografica, sus memorias, sus calles y sus ancestros. Esa es la historia local: toda la informacion que imprimen sus paisajes de trabajadores, jornaleros, fronteras y el romantico lumpenaje.
Son relatos de triunfos y derrotas, paisajes y esa desgarradora costumbre de contar las cosas cantando. Guitarras, historias profundas y pequeñas épicas. Pero también hay algo más difícil de nombrar, y es la forma de mirar y decir sin demasiado respeto por las formas.
Como anuncia el propio Peralta: “Guitarras al viento se prenden fuego; se acercan las golondrinas del Estero y advierten que, para bromear sobre la clase trabajadora, hay que conocerla”.
Las palabras, así nomás, no siempre alcanzan. Por eso, están las canciones.
