Helvio Bouzada, Sun Surf.
Conocé la historia de Sun Surf, la primera marca de ropa argentina para surfistas, que se convirtió en un ícono de los 80.

La icónica marca de los 80 comenzó a gestarse cuando su creador fue adoptado por esta ciudad balnearia como un miramarense más.

Entre viajes, largos veranos y el mar de fondo, Helvio Bouzada construyó una contracultura dentro del mundo textil, y le dio un sentido de pertenencia a gran parte de la juventud de aquellos años.

Helvio Bouzada nació en 1956 en la ciudad de Buenos Aires, y a los tres años ya comenzó a vincularse con el mar. Precisamente con Miramar, la llamada Ciudad de los Niños, después de que sus padres decidieran comprar una casa para veranear a pocas cuadras de la plaza central.

Fue así como sus primeros pasos se mezclaban con la arena y el aire característico de la costa atlántica. Creció, y entre temporada y temporada hizo amigos que luego iba a visitar en invierno. Si bien su origen es porteño, Helvio también se siente miramarense.

En las andadas adolescentes, donde todo estaba por descubrir, conoció a los hermanos Barsi en un parador muy conocido, ubicado hoy frente al actual predio de La Bienal; donde vio por primera vez una tabla de surf. Entre esos hermanos estaba Ricardo, el primero de los pocos surfistas locales en tirarse desde el muelle hacia el mar.

Helvio con su bicicleta en las playas de Miramar, años 60. Archivo: Helvio Bouzada.

Con los Barsi, también le llegó la data del esloveno José Surga, un pionero del surf que empezó a cortar olas sin técnica ni maestros, sobre una tabla creada por él mismo. Una leyenda viva que tiene su reconocimiento y homenaje en la playa Pomol (“muelle” en esloveno).

Las tardes de Helvio, en Avenida Costanera y 37, comenzaron a despertar ese fuego interno y una conexión especial con el mar y el aire de la playa. Demasiada información y excitación para un jóven con ganas de explorar hacia lo nuevo. Estando entre pioneros, Bouzada ya perfilaba a ser uno de ellos.

LOS VIAJES INICIÁTICOS

En 1974, y con 18 años, emprendió un viaje a Brasil donde se sorprendió por la cantidad de surfistas que había en Río, y de los locales conocidos como Surf Shop que ya eran moneda corriente. Pero el click, lo terminó de dar en 1978 cuando pudo viajar a la costa oeste de los Estados Unidos y conocer de cerca una de las cunas mundiales del surf.
Las playas de Santa Mónica en California fueron el reflejo de una estética que le despertaba libertad. Una situación totalmente diferente a los años negros de la Argentina con la dictadura cívico militar, donde Helvio también advertía que la oscuridad también ganaba terreno en los colores de las prendas que se usaban en ese momento. La rigidez se trasladaba también a la vestimenta.

Helvio en un Surf Shop de Santa Mónica, 1978. Archivo: Helvio Bouzada.

Luego de ese viaje, se dio cuenta que podía replicar ciertos modelos de remeras, musculosas, camisas y jeans, con colores y estilos que descubrió en esas tiendas, en nuestro país. De esa manera, creía representar algo nuevo pero también necesario.
Teniendo en cuenta a la moda como algo pasajero, Helvio buscaba, a través de su marca, mostrar un estilo de vida: una nueva contracultura que perdure en el tiempo, sin los lineamientos del mercado textil de entonces. El desafío fue llevar la cultura de la playa al cemento y que vista durante todo el año.

Fue así como comenzó a idear Sun Surf, una marca de indumentaria, calzado y accesorios que marcó un antes y un después en los adolescentes y jóvenes de la época, a partir de la década de los 80. Comenzaban a despedirse los años de plomo para darle paso a la democracia, renovando el aire para una ansiada libertad pintada en varios colores.

Helvio Bouzada en uno de sus viajes a Santa Mónica, 1986. Foto: Archivo Helvio Bouzada.

MIRAMAR, LA PREHISTORIA DE SUN SURF

A los 19 años, Helvio ya se sentía uno más de Miramar, y fue así cómo se largó a tener su primer local: “Génesis”, ubicado dentro de la Galería Riviera. Fue allí donde, sin querer, conoció a Claudio García, quien le pintó el bicicletero del local. Pero la historia de ambos, no comenzaría ahí sino varios años después, con Sun Surf de por medio.

Entre los amigos que tenía en la costa se encontraba Gustavo “el chino” Freijo, uno de los fundadores de “Pomol”, el primer Surf Shop de Miramar, ubicado en la galería Central.
En el local se vendían marcas australianas, estadounidenses, y los primeros modelos de Sun Surf, que hasta ese momento no tenían un logo personal sino que emulaban diseños de marcas extranjeras. Si Sun Surf seguía creciendo, los problemas legales también podrían aparecer.

Después de probar con varios motivos, a Helvio le llamó la atención la ilustración del cartel de Pomol, donde se veía a una rata surfeando un tubo. Fue así como Freijo se convierte en el nexo, y quien haría reencontrar al ilustrador Claudio “Toto” García, de orígen miramarense, y al “visitador crónico” de Helvio. Así lo definió García en diálogo con Revista Paratextos. “Para Helvio y su familia, no había otro lugar en el mundo para veranear que Miramar”. La conexión entre los Bouzada y la ciudad costera era recíproca. “Más que un veraneante, Helvio era un miramarense por adopción, muy querido por la gente de acá”, sostiene Toto.

«Phantom Of The Paradise», uno de los locales abiertos por Helvio en la peatonal de Miramar, 1979. Archivo: Helvio Bouzada.

Luego de ser recomendado por Freijo, Claudio se acercó a la galería Recamier en la ciudad de Buenos Aires, con una carpeta de 20 hojas con ilustraciones. “Cuando llegué a la tercera hoja le dije “¿cuándo empezamos?”, afirma Helvio a Revista Paratextos, al recordar ese primer encuentro.

Los primeros diseños aún emulaban ilustraciones de marcas extranjeras, con el surf como tema central, hasta que un día, Toto le propuso a Helvio un logo que fuera de autor, cuando aún era muy raro que las marcas en la Argentina tuvieran un departamento creativo.
Ninguno de los dos imaginaba que la figura de Mark y su amigo Richard iban a tener tanta identificación en la juventud de los 80. Años después, Toto sostiene que “la pilcha pasó a ser otra cosa, una cuestión de pertenencia, desde la gente más sencilla y humilde hasta la más encumbrada. La marca no tenía diferencia social, compraban lo que sea y se guardaban las bolsas de recuerdo”.

“Para Helvio y para mí, si bien la marca no se inventó en Miramar, por el sentimiento que tenemos Sun Surf, sin duda, es de Miramar”, agrega el ilustrador.

Toto García y Helvio Bouzada siguen vinculando a Sun Surf en el presente.

MARK Y RICHARD: MARCA E IDENTIDAD

Ambos personajes, que acompañaban el logo de Sun Surf a partir de 1983, rendían homenaje al surfista australiano Mark Richards, cuatro veces campeón mundial de manera consecutiva. A través de una cantidad inédita de diseños para la época, la idea de Helvio tomó forma concreta dentro de la industria, y de esta manera, comenzó a vender remeras, jeans, camisas, zapatillas y accesorios de una manera inusitada.

La nueva marca de entonces comenzó a llamar la atención, no solo de los interesados en el surf, sino de aquellos jóvenes que se sentían atraídos por las prácticas que desafiaban la gravedad como el skate; convirtiéndose también en una referencia gráfica para lo que después se conoció como cultura urbana, antecediendo la gran vidriera que propuso la Galería Bond Street a partir de 1990.

“JURABILDO”, EL LUGAR DE SUN SURF

El primer local de Sun Surf fue inaugurado el 16 de octubre de 1981, ubicado en la Galería Recamier de Belgrano, siendo el primer Surf Shop dentro de la ciudad de Buenos Aires. Si bien, lo que ofrecía eran prendas de vestir; Helvio aclaró que “no quería hacer de la marca una moda, sino una cultura que la gente tomara y que conviva con ella en el tiempo”. Ese fue uno de los desafíos más grandes.

La info sobre la nueva marca comenzaba a pasarse de boca en boca, y Sun Surf traspasaba los límites de la Capital Federal para llegar a lugares como zona oeste y zona sur, donde los jóvenes tomaban la iniciativa y viajaban para vestirse de otra manera.

La explosión llegó cuando en 1985 se inauguró el cuarto local, ubicado en Santa Fé y Paraná, un espacio de once metros de frente sobre la Avenida, que llamaba la atención por sus intensos colores y estructura. Allí podían observarse las primeras camisas leñadoras hechas en el país, otras de lienzo, musculosas de varios colores, buzos, camperas, bolsos, mochilas y hasta un modelo de zapatillas muy similar a las que se conocieron tiempo después como las clásicas Vans Authentic.

Zapatillas de lona Sun Surf.

SUN SURF, LA REVISTA

La aventura fue tan grande que, durante los años 1986 y 1987, Helvio también editó la revista “Sun Surf”, después de darse cuenta, que además de pautar publicidad en otras publicaciones, él mismo también podía promocionar la marca a través de su propio medio de comunicación.

Fueron tan sólo siete números, en donde se encontraban entrevistas a bandas como Sumo y Soda Stereo, a referentes del arte como Katja Aleman, y artículos sobre arte, skate y temas que eran tabú para la época como las drogas y el sida, además de informes sociales como los niños de la calle. Entre los colaboradores se encontraba un joven Mario Pergolini.

En la edición Nº1, la editorial sostenía: “Sun Surf quiere llegar a vos mediante una conexión directa, sana y pura”. Además, en otros de los pasajes, dejaba en claro que “Sun Surf prescindirá de formas para aceptar sólo aquello que brinde crecimiento y óptimo contenido; dando por sobre todo sentido, buen tramo y espacio, a lo poco que hoy otorga alternativa ante la mediocre posibilidad, que desde siempre ofreció el consternado planeta tierra”.

La revista vendía bien y se encaminaba a ser un nuevo boom editorial, pero todo terminó cuando “la competencia” marcó sus influencias en la distribuidora.

EL CULTO DETRÁS DE LA ROMPIENTE

Helvio también confiesa que Sun Surf se le fue de las manos, y fue por eso que, en 1989, en el marco de una hiperinflación, decidió que el sueño hecho realidad tenga su final. Lo que no imaginó, es que, pese a que las prendas ya no se comercializan, las redes digitales lograron visibilizar el amor de aquellos seguidores y compradores que mantuvieron a Mark y Richard en el imaginario colectivo durante más de 40 años, atesorando prendas, calcos, dibujos y hasta tatuajes.

A partir de una cuenta en instagram, comenzaron a llegar cientos de imágenes y recuerdos de aquellas personas que vistieron con Sun Surf, pero que principalmente se sintieron parte de una cultura diferente. Mark comenzó a ser renombrado, y la historia marcó a fuego su legado: Sun Surf, el ícono textil y juvenil de los 80.

Sin dudas, esta especie de regreso tuvo un gran impacto desde lo visual. Es por eso que Helvio y Toto García también produjeron encuentros como las muestras “Arte de Playa”, donde artistas nuevos y otros con mayor experiencia plasman su trabajo sobre tablas de surf y skate. Pero eso no es todo, en el mes de septiembre se llevará a cabo la primera Fiesta “Sun Surf” en Groove de Palermo.

Sun Surf es una marca que desde el recuerdo sigue vigente, surfeando siempre el final. Como dicen Helvio y Markm siempre: “Lo mejor está por venir”.

Helvio Bouzada y la imagen de Mark. Foto: Ignacio Sánchez.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *