Después de seis años de silencio, Nueva Etica vuelve a los escenarios el próximo 9 de noviembre en el Teatro Flores.
Lo hará con la misma formación que pisó suelo estadounidense en su última gira: un híbrido potente de hardcore metal que reúne a miembros fundadores con quienes se sumaron en los últimos capítulos de la banda.
Hablamos con el guitarrista y miembro fundador, Javier Casas, sobre los planes de un grupo que sigue eligiendo la amistad y el encuentro por encima de cualquier estrategia comercial.
El último show de Nueva Etica fue en julio de 2019 pero en tierras lejanas. Precisamente en los Estados Unidos, donde el grupo aprovechó el lanzamiento de sus últimas canciones cantadas en inglés para compartir escenario con bandas como Heatseeker, Seed Of Pain y Homicidal, entre otras.
En Argentina, el último recuerdo data de mayo de 2012, cuando presentaron el DVD “Esto es Sudamérica”, en el mismo lugar que los recibirá en el mes de noviembre.
Tras su debut en 1998 con el cassette Momento de la Verdad, el verdadero despegue para Nueva Etica llegaría en el año 2000 con La Venganza de los Justos. Aquel disco marcó un punto de inflexión, no solo por el salto en la composición musical, sino también por la evolución sonora que logró alcanzar, algo nuevo y premonitorio para una banda de hardcore metal surgida del underground en esa época. Editado por el sello brasileño Liberation y por Firme y Alerta en nuestro país, este trabajo fue clave para insertar al grupo dentro del mapa hardcore latinoamericano.
A partir de ahí, los shows comenzaron a multiplicarse en Argentina, Chile y Brasil, y el reconocimiento se transformó en acción: en 2003, Nueva Etica concretó su primera gira europea, abriendo aún más su proyección internacional.

El show anunciado para el mes de noviembre ¿marca el regreso de la banda a los escenarios? ¿Cuál es el plan del grupo?
No es un regreso a los escenarios. Marca un momento en el cual nos pudimos reencontrar nuevamente como grupo humano, que en algún momento de la vida nos distanciamos por motivos como irse a vivir a otro país, situaciones que involucran a la logística de una banda y que no hacía posible su actividad.
Después de varios discos, no se trata de que la banda toque a cualquier costo sino de poder reunirnos como grupo de amigos, como proyecto que se gestó con el trabajo de todos en un mismo escenario.
A lo largo de estos casi quince años en los que no tocamos, tuvimos la posibilidad de hacerlo muchas veces sin algún miembro y siempre dijimos que no. Nunca nos movilizó otra cosa que no sea poder reunirnos y que seamos nosotros mismos quienes toquemos las canciones. Después del disco “Inquebrantable” ese sentimiento se afianzó mucho más.
Durante la gira de 2019 en Estados Unidos, pudimos volver con la formación que resulta un híbrido entre “Momento de la Verdad”, y “La Venganza de los Justos”, y los dos últimos discos, teniendo a Koki en la batería como al principio.
Nueva Etica vuelve en un gran momento de la escena hardcore de Buenos Aires, con bandas sub 25 que llenan lugares cada vez que tocan. ¿Estás al tanto de los grupos actuales, hay alguna que te llame más la atención?
No estamos tan involucrados con lo que está pasando en la escena. Sí sabemos que hay muchas bandas tocando, que existe una muy buena escena y un presente que se mantiene.
En lo personal, sentí nombrar bandas pero no pude escucharlas de la manera que se merecen. Sé que es un gran momento, y que será la gasolina para los que vendrán después, el legado que cada generación deja.
¿De qué manera se vincula Nueva Etica con la escena actual?
Nuestro vínculo para quienes lo sienten es justamente el legado que Nueva Etica dejó. Nos involucramos desde la posibilidad de volver a tocar nuestras canciones, de poder cantar lo mismo que hicimos cuando armamos la banda. Las letras y el mensaje sigue siendo el mismo, lo sentimos así por más que haya pasado el tiempo.
Lo lindo de esto, es que Nueva Etica no fue solamente una banda musical sino que tiene una filosofía, un pensamiento muy firme. Como grupo humano, no solamente lo mantuvimos sino que también tenemos ganas de volver a decirlo arriba de un escenario.
Todo aquel que en algún momento se sintió como nosotros o se reflejó en alguna canción, armó una banda, escribió en un fanzine y algo de nosotros lo marcó, va a ser la forma en la que volvamos a involucrarnos.
En 2006, Nueva Etica alcanzó un nuevo pico en su historia con el lanzamiento de Inquebrantable. La incorporación de Gerardo Villalobos, proveniente de Mostomalta, imprimió una dosis extra de agresividad a las voces, en perfecta sintonía con el carácter de los nuevos temas. Pero no todo fue potencia: la calidad también se hizo presente con la grabación de baterías bajo la supervisión de Martín Carrizo en su estudio, sumando un valor técnico notable. A esto se le sumó la masterización de Tue Madsen, y un nuevo tour europeo que llevó el disco más allá de las fronteras.
Lejos de detenerse, en 2009 la banda subió otro peldaño con la salida de Elite, un trabajo que los llevó a tocar en Japón y celebrar sus diez años de carrera con un Teatro Vorterix repleto, marcando un hito para la escena hardcore local. En ese recorrido, también sumaron méritos al compartir escenario con referentes internacionales como In Flames, Biohazard y Heaven Shall Burn, consolidando su lugar como la última gran banda del hardcore metal argentino.

Nueva Etica dejó de tocar en uno de los momentos más importantes de su carrera. ¿Fue necesario el impasse? ¿Quedaron temas pendientes o por hacer?
Si nos basamos en la cantidad de gente que iba a los shows y las giras que hicimos, puede que haya sido en uno de los mejores momentos, pero vivimos varios buenos momentos. Siempre fui muy agradecido de todo lo que viví con el grupo, pero también hubo mucho sacrificio, mucho trabajo. Todo hizo al crecimiento grupal, hablando en números.
Pero desde lo personal, a nosotros nunca nos movilizó eso, nunca lo hicimos por otra cosa que no sea la gloria y la realización personal, poder llevar nuestro mensaje a cualquier pibe o piba que pueda sentirse representado con nosotros. Nunca formamos parte de una cuestión marketinera o de querer generar especulación con el público anunciando un último show o una despedida.
Decimos lo que sentimos, como ahora que tocamos por única vez pero no nos vamos a despedir ni será un show reunión. Dentro de un tiempo quizás queramos tocar de nuevo.
Comenzamos con esto desde muy chicos, y en el momento de parar lo hicimos porque no sentimos seguir haciéndolo. No teníamos la atención que la banda necesitaba entonces las condiciones no estaban dadas. Algunos se fueron a vivir a otros países, cada uno también tenía otros proyectos, familias. Entonces cuando se dio la oportunidad de tocar, lo hicimos y fue en Estados Unidos porque Gera (Villalobos) vive ahí.
Las últimas canciones grabadas en 2019 fueron en inglés. ¿Cómo sentís que lo recibió el público?¿ Cantar en otro idioma les abrió más puertas?
Tuvimos ganas de hacerlo porque nunca lo habíamos hecho, y se dio también por la gira que hicimos en Estados Unidos, además de combinar la grabación con amigos que no hablan nuestra lengua. Quisimos hacer algo diferente, pudimos hacer algo más marketinero pero te repito, nunca fue nuestra intención.
La intención fue reunirnos como amigos, hacer música, escribir a la distancia, y haberlo hecho en colaboración con otros amigos estuvo buenísimo.
Nueva Etica fue una banda que giró por todo el mundo cantando en español y nunca intentamos probarlo, incluso en momentos donde nos hubiese convenido hacer un disco en inglés.
En el momento en que grabamos “Inquebrantable” y “Elite” era muy difícil escuchar una banda que tocase así, con este sonido. Fueron trabajados con gente de mucho trayecto en el metal europeo, y que hicieron que la gente que estaba acostumbrada a escuchar bandas pesadas en inglés puedan escuchar una banda como Nueva Ética, cantando en español.
Fueron editados en distintos países, realizaron giras por Europa, Sudamérica y Japón, además de grabar un DVD y lanzar canciones en inglés. ¿Qué metas tiene esta nueva etapa?
La única meta en este momento será juntarnos, reencontrarnos en una sala y reirnos, poder divertirnos. Volver a sentir esas ganas de gritar lo que gritamos, esa es la principal motivación. La maduración en nuestras vidas y sentirnos en otra etapa, nos hace disfrutar más los momentos, ver qué pasa con nosotros mismos. De lo que sí estoy seguro, es que no habrá Nueva Etica sin nosotros, con el núcleo que gestó la banda. Por eso me pone muy feliz esta formación, que tiene mucho que ver con las dos formaciones que tuvimos.
La meta principal es reencontrarnos, propuestas para hacer otras cosas hay pero dependerá de nuestras ganas.
Aunque por ahora se trate de una única fecha, Nueva Etica está de vuelta. El 9 de noviembre se perfila como una oportunidad imperdible para quienes nunca vieron en vivo a esta banda heredera del Buenos Aires Hardcore, formada en tiempos de transición entre lo analógico y lo digital.
A pesar del paso de los años, el grupo no solo se mantiene vigente gracias a la amistad que los une, sino que parece haber encontrado la manera de adaptarse sin perder su esencia, reafirmando su condición de inquebrantable.
Las entradas para el show del 9 de noviembre ya están a la venta a través de www.passline.com

